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Los vivos y los muertos de Edmundo Paz Soldán

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The World of Kavinika
Literary Games. Monday, April 21, 2008

(Recogemos un artículo sobre el nuevo libro Los vivos y los muertos en el que se encuentra inmerso el escritor Edmundo Paz Soldán . El artículo, lamentablemente, está en inglés, pero empezamos con esta nota a seguir el trabajo de Paz Sodán. La autora de la nota es Kavinika quien en la actualidad vive en Madrid, España)
As tomorrow is La Noche del Libro in Madrid, I’ve been reflecting on my role as a reader. The act of reading for me is a sublime pleasure, one born out of my love of riddles and tendency to uncover secrets. Friends say I’m a terrible reader because I have the habit of skipping to the end of every novel before I even get half way through it. I do finish the work, but I can’t help jumping around from part to part, testing myself to see what I’ve figured out along the way. I relish the challenge of solving the riddle, even before its solution is placed before me. I desire to decode each secret before it’s revealed, perhaps to see how “clever” I am.
I am presently reading a friend’s manuscript, a soon-to-be published novel titled Los Vivos y los Muertos by Edmundo Paz Soldán. The act of reading the manuscript is a privilege, a secret in itself, one that I will uncover before most others. I’ve yet to finish, but if it holds up, it will be his best work to date. Pained, paranoid and fearful characters mark the body of his fiction, but this novel is different. As in previous works where there was distance between the characters’ experiences and the reader, in this novel, the pain can be touched. The sense of loss is everywhere. Children die; a husband feels that he is the cause of his family’s sadness and thus abandons them; a wife leaves her husband for another man; friends must try to make meaning out a senseless world when classmates are raped and murdered. The story resonates with me because it is loosely based on events that happened in a city near where I live. Paz Soldán uses the deceased daughter of one of my friends as the basis for a character in the novel. It is, in essence, very personal, perhaps too personal.
The emptiness in Los Vivos y los Muertos belongs to the characters, but also to me. Too long I had been fearful of loss, and that fear changed me, as loss itself changes each of the characters. I find myself, once again, skipping around in this novel, realizing that the act of reading, the search for answers, is, ultimately, a search for one’s self. The riddles in literature are no different really than the riddles of life. When we love a work, even if it’s seemingly different from our own experiences, it is because it appeals to a personal longing, a daydream, or a fear.
The secret to be uncovered in Los Vivos y los Muertos is implicit, more of a question really. The answer lies within the reader, for I am forced to ask myself how to make sense of what I once had, what I will never have again, and how I contributed to its end. The only way to answer such a question is to take responsibility for one’s own role, to forgive one’s self, and to accept that we are all human, prone to making mistakes, for even when we have the best of intentions or tremendous potential, we cannot control the actions of others, and sometimes it is hard to control ourselves.
I hope that Paz Soldán found a part of himself while writing this novel, as I have uncovered a secret part of me within it.
Fuente: http://www.ravingsfromthelunaticfringe.blogspot.com/


Brasas para Fuego en la piel de Nashira Cuba

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Un poco más sobre Fuego en la piel de la polémica Nashira Cuba
Por: Cristóbal Zamudio

El discurso de la moral es el que está más a la mano a la hora de escribir o decir algo sobre el libro Fuego en la Piel de Nashira Cuba. Sin duda numerosos serían los argumentos y no se necesitaría demasiada imaginación para escribir gruesos párrafos. Pero intentemos ir un poco más allá.
Nashira Cuba termina su libro en septiembre del 2007 y lo publica hace menos de un mes, como escritora novel poco se conoce de ella. Sin embargo algunos datos pueden suponerse de la lectura de su texto. Uno de ellos es que casi una niña se incorporó a una comunidad chamánica existente a pocos kilómetros de la ciudad de Cochabamba. La información en Internet al respecto de esta comunidad es polarizada, hay comentarios que la consideran un lugar de vida superior donde no se permite el consumo de drogas de ningún tipo, donde la alimentación es estrictamente vegetariana, existen rutinas y trabajos que permiten una vida en comunidad. Además de ofrecer sus servicios a la sociedad como casa de retiros, donde se imparten enseñanzas.
Sin embargo también existen visitantes que han realizado críticas duras respecto al líder y su forma de vida, sobre todo referidas a la existencia de numerosas mujeres en la comunidad y el tipo de relación que sostiene con ellas. Muchas de las mujeres que viven en esta comunidad son fácilmente identificadas en sus visitas a la ciudad, ya que llaman la atención por su vestimenta exótica que no escatima en mostrar los dones que la naturaleza ha tenido a bien regalarles.
La dedicatoria de Nashira Cuba, así como varios pasajes del texto hace pensar, tal vez equivocadamente, que Nashira vivió varios años en esta comunidad. De ser estos antecedentes certeros se puede deducir que Nashira no es más que el resultado de esa comunidad y sus prácticas. Sus vivencia adolescentes en este espacio por supuesto han marcado notoriamente su manera de concebir y expresar el mundo, de ahí se puede entender su propuesta.
El libro dividido en tres partes tiene en la primera de ellas un notorio énfasis en la experiencias tempranas referidas específicamente al sexo y juegos sexuales en una relación adulto - niña, lejos de ser erotismo los textos pueden interpretarse como una purgación de experiencia infantiles traumáticas, maquilladas de erotismo y literatura que no logran ocultar las huellas profundas, que ha demostrado la ciencia, dejan esas vivencias en todo niño y niña.
La segunda parte sin embargo es casi una provocación en sí misma, hay pocos relatos de sexo explícito, como la misma autora dice es más sugerente, deja mucho a la imaginación, incluso hay invitaciones directas al lector, provocaciones tales como: “consejo: deja de leer y vete a hacer el amor”.
La tercera parte es muy parecida aunque hay textos donde las experiencias sexuales son por momentos dejadas de lado para concentrarse en los sentimientos de abandono, nostalgia y ausencia del ser amado. El texto en su conjunto muestra cierto proceso, de una experiencia netamente corporal al florecimiento de sentimientos, que sin estar ausentes desde el inicio, muestran su profundidad.
No se puede negar que con el ímpetu de la recién abandonada adolescencia, Nashira ha mostrado una propuesta atrevida e innovadora, a diferencia de cualquier otra escritora novel ha estado en la boca de muchos. Su objetivo de provocar ha sido perfectamente logrado. El éxito por supuesto es casi absolutamente fruto de las fotos que permiten apreciar las dotes bien proporcionadas que tiene la suerte de lucir.
En la pocas entrevistas que se le han hecho, una de ellas por el Sr. K culpinak.blogspot.com, la joven escritora mencionó la próxima aparición de dos obras suyas. Sólo queda esperar para ver si la estrategia de marketing lograda con las imágenes puede ser opacada por la producción literaria de los textos por venir.
Fuente: www.ecdotica.com


Sobre Qaraqara-Charka

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Qaraqara –Charka
Por: Carlos F Toranzos

El título es el nombre del libro escrito por Tristan Platt, Therese Bouysse-Cassagne y Olivia Harris y como subtítulo lleva, Mallku, Inka y Rey en la provincia de Charcas (siglos XV-XVII) Historia antropológica de una confederación aymara. Editorial Plural, Bolivia, 2006. ISBN: 99905-63-77-2, que será presentado en la universidad de Londres el 24 de abril de 2008
Pocas veces uno tiene la suerte de encontrarse de sopetón con un ejemplar de esta naturaleza. Un libro que ya ha logrado una venta increíble y cuyas críticas están a ser leídas con avidez.
No intento hacer una recensión del libro en el sentido clásico de la palabra; más bien es un halago al gran esfuerzo para producir este monumental trabajo.
Los autores son conocidos intelectuales, con prestigio reconocido a nivel universal, son de verdad las referencias necesarias para cualquier tratado de antropología andina, en particular sobre Bolivia. Son autores que han hecho estudios anteriores y publicado un sinnúmero de artículos y libros sobre este tema, sin embargo esta obra es la primera que hace realmente uso de la antropología para ingresar en el campo historiográfico. Es un intento brillantemente bien logrado.
El libro logra llegar al público no especializado, y que se convierte en una referencia necesaria para cualquier intelectual, académico o simplemente interesado en lo que se escribe sobre el siglo XV y su secuela en la Bolivia que hoy conocemos como múltiple y multicultural.
La recopilación de documentos y su “traducción” a lenguaje asequible hace del libro una verdadera joya y una agradable lectura. Enterarse que Bolivia ya tenía sus orígenes actuales en Charkas, que los Pizarro no solo eran brutales guerreros sino inteligentes maniobreros. Que Potosí ya era un centro minero antes de la llegada de los colonizadores, que los jefes Incas hicieron acuerdos con los españoles donde se ponían por delante la integridad de su cultura y la defensa de sus territorios.
¿Qué significación tenían los cerros, el rayo? Potosí formaba parte de Porco, centro minero del incario, ¿a quién pertenecían estos ayllus? Los soldados del Inka eran, según parece, los habitantes de nuestras tierras. Que el quechua fue segunda lengua después del aymara, mas o menos se sabía, pero lo que no se sabia a ciencia cierta eran las áreas en las que se hablaban tanto una como la otra.
La colonia no hizo nada más ni nada menos que seguir los designios de un imperio en expansión y de una religión en lucha contra todas las otras creencias. Los españoles del siglo XV tenían que formar territorios compactos. Tenían que, para esto, manipular, matar, vender y comprar almas y tierras. Sus fortunas en los documentos presentados por los autores, dan una muestra evidente de lo que era no solo la tierra de los Inkas sino de la manera en la que los españoles, un poco como ahora, las tierras eran divididas y usadas
Este libro merece convertirse en la lectura obligatoria de todo boliviano y peruano y chileno y argentino. Es una obra que a pesar de sus 1088 páginas es una joya.
Fuente: www.ecdotica.com


La novela El señor de El Dorado del historiador Alcides Parejas

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De historiador a novelista el gran salto
Por: Miguel Ángel Souza

(Alcides Parejas se sentía frustrado hasta que decidió escribir El señor de El dorado, obra que presentará dentro de dos días. Es su debut en el género de la ficción, pero sin desligarse por completo de su vena histórica. El libro narra la vida de un español que llega al Nuevo Mundo y termina involucrado en la fundación de Santa Cruz de la Sierra)
La inquietud por la literatura lo acosó por vez primera en 1957, cuando su padre le regaló una versión de Las mil y una noches. “Es maravillosa, la tengo guardada con mucho cariño hasta hoy”, confiesa Alcides Parejas, el historiador, el hombre que ha dedicado gran parte de su vida a escudriñar en el pasado de los cruceños para entender los orígenes de las personas que habitan la selva indómita del oriente boliviano, la urbe de cemento de lo que ahora es Santa Cruz de la Sierra.
Ese enamoramiento literario del que habla, tardó medio siglo en salir a flote. “A las personas muy cercanas a mi entorno siempre les decía que me sentía como un novelista frustrado, en el sentido que nunca me había atrevido a incursionar en la creación”, admite ahora que ha dado el gran salto, ese que separa a la investigación histórica de la ficción.
La muestra palpable de ello es El señor de El dorado, libro que presentará ‘en sociedad’ dentro de dos días y que supone su debut como novelista. Lo hace a sus 63 años, luego de haberse consagrado como uno de los historiadores más destacados del país.
El personaje central de la novela es Juan de la Riva y Cuevas, español, nacido en 1527 en un pequeño pueblo de Extremadura, que a los 17 años decide dejar todo para cumplir su gran sueño. Lo que anhela con todo el alma es viajar al Nuevo Mundo, a forjarse un futuro diferente. “Desde el primer momento en que me acerqué a la historia de América, me llamó la atención todo lo que estaba alrededor del hombre europeo conquistador, esa extrañísima mezcla de hombre medieval y renacentista, que está anclado en el medioevo, en las leyendas y que sin embargo propone ideas revolucionarias y modernas”, expresa Parejas, intentando explicar el porqué de la temática de su obra.
En la novela también hay un personaje paralelo, que a finales del siglo XX y principios del XXI retorna a España, convertido en un ‘sudaca’, para encontrar los orígenes de Juan de la Riva y Cuevas, su antecesor.
En medio de toda esa fascinación por llegar a las tierras descubiertas por Cristóbal Colón y por desandar la historia, está la leyenda de El dorado, aquella que inspiró muchos hombres y que fue causante de infinidades de aventuras a lo largo y ancho de nuestro continente. “Es una leyenda que salta por toda Sudamérica, que tiene diferentes versiones pero que siempre gira en torno a una sola cosa, el hombre que se realiza a sí mismo”, explica el escritor.
Si bien se trata de una ficción, la obra de Parejas navega sutilmente entre dos aguas, entre lo que ha sido fruto de su imaginación y lo que forma parte de la historia de la conquista y colonización de América. Así, a lo largo de su travesía, Juan se encontrará con personajes ‘de carne y hueso’, como el rey Felipe II (“monarca del imperio moderno más grande del mundo”) o el mismísimo Ñuflo de Chaves, “un conocido de su padre y originario de una aldea que quedaba a pocas leguas de la suya”. Es más, Juan será uno de los testigos y fundadores de Santa Cruz de la Sierra, aquel 26 de febrero de 1561. Y al final de la obra, encontrará Eldorado al que anhelamos todo y se lo dirá de tú a tú a Felipe II, a través de una carta, que sirve de epílogo en la narración.
Además de eso, metiéndose en las páginas del libro, uno descubre detalles sobre todo el proceso que se daba para viajar desde España hasta los nuevos territorios. No era cuestión de subirse a un barco y zarpar. El primer requisito, por ejemplo, era conseguir una certificación de que uno no estaba entre los ‘prohibidos’ para pasar al Nuevo Mundo. “Se trata de un documento que certifica que sois súbdito del reino de España…, y además cristiano viejo, por tanto que no sois ni moro ni judío ni marrano”, se lee en los primeros capítulos.
Además, se vive lo que sucedía en Sevilla, lugar desde donde salían todos los navíos con destino a los inmensos y poco conocidos territorios americanos de esa época.
En tal sentido, El señor de Eldorado es una novela cargada de hechos y elementos históricos que ayudan a comprender el proceso del ‘descubrimiento’ del Nuevo Mundo, desde subirse a un barco, estar días y días en altamar, hasta llegar a las costas del continente. “En sí, el libro es una aventura. Lo que pretendo es mostrar hechos importantes, pero de una forma más amena y sencilla de lo que se hace en un texto de historia. La conquista forma parte de nuestras raíces. No podemos renunciar a esas raíces, aunque prácticamente seamos fruto de una violación. Lo que tenemos que hacer es entenderla en toda su dimensión”, explica.
Pese al prestigio que le cuelga como escritor, Parejas no se anima a hablar sobre el impacto que puede tener su creación en la literatura cruceña y nacional. Más que eso, prefiere hablar de lo que ha sido su experiencia como novelista. “Me ha entusiasmado, ha sido realmente maravillosa”, dice emocionado.
Lo que sí le da cierta confianza, es lo que le dijo su padre, que a los 92 años tiene la vista bastante cansada, pero todavía se da modos para devorar libros y los titulares de los periódicos. “Me dijo que es un libro ideal para que lo lean los jóvenes… y eso me entusiasma mucho”, dice con convicción.
Fuente: www.eldeber.com.bo


Castigado, la nueva novela de Gaby Vallejo

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Castigado, una novela sobre la verdad
Por: Rosalba Guzmán

Gaby Vallejo Canedo escribió Castigado, una novela para niños, o más bien para preadolescentes compuesta por 15 capítulos a lo largo de los que se teje una red de significaciones por las cuales transita la vida de Juan Carlos. Ese niño invisible, hasta antes de comenzar a hacerse mirar. ¿Cómo? A través del castigo. Juan Carlos encuentra un espacio de existencia en el otro a través de la travesura, del amor y del odio, de los malentendidos y la repercusión de éstos en sus afectos.
Estructuralmente, la novela es impecable en el manejo de la intensidad, la intriga, el humor, la sorpresa, la fatalidad y la esperanza. Los temas y las situaciones son auténticamente infantiles, por lo que voy a puntualizar sobre algunos de ellos.
El amor
Es una de las situaciones por las que muchos niños atraviesan, si no todos. Ésta es una maestra digna de amor. La única, desde la percepción de Juan Carlos, que le brinda un espacio distinto de existencia. La única con la magia de crear lazos invisibles que lo pueden sostener como inteligente, atento, capaz.
Pero la otra cara del amor, indudablemente, es el odio. Son dos sentimientos de la misma cualidad. Así que cuando el amado se equivoca por cualquier razón, aunque sea, como en este caso, un malentendido que provoca un castigo injusto para el niño, la moneda se invierte y aparece el rencor, la rabia, la decepción… Es cuando Juan Carlos, y no la maestra, cierra ese cofre valioso para buscar el otro espacio de existencia y entonces se coloca en el lugar de “castigado”. Quizás desde allí es él quien castiga a los otros. Menos mal que, al ser una moneda de dos caras, se puede revertir una y otra vez y así curar ese dolor resignificando el lazo.
Amistad y complicidad
Freud, cuando nos habla de las fases por las que pasamos desde que nacemos, afirma que la latencia, etapa por la que atraviesa Juan Carlos, se caracteriza por la emergencia de una corriente cariñosa que deja fuera las pulsiones sexuales vigentes en etapas anteriores. Entonces se hace posible el surgimiento de la amistad, sentimiento que mantiene el afecto y deja y suprime el deseo, o al menos lo retiene en el inconsciente.
Por supuesto alguien afín para este niño tiene que ser otro que se inscriba en el club de los castigados. Ahí está la lenteojuda Magda, traviesa y atrevida como es, marcando el camino y el lugar del encuentro con dos mensajes que le envía: “Me parecen muy inteligentes las mentiras que has construido para ser famoso” y “me gustaría compartir tu capacidad de provocar emociones y confusiones entre las personas”.
Nada más provocativo y seductor que saber que hay alguien que quiere, igual que uno, hacerse castigar. Se trata pues de un trabajo cooperativo sui géneris en que el ingenio, la picardía, el arrojo, la mirada como pulsión gozosa y la ruptura de la ley son sus características. Es con ella con quien llega a los extremos, hasta el punto de hacerse expulsar. Ser castigado, entonces, ya no es el significante primordial; hay otro que es el de ser expulsado, y ser expulsado es estar fuera.
El secreto familiar
Expulsado es no tener lugar, como cuando su padre se va y no vuelve a buscarlo, no llega a la función del día del padre, ni a su cumpleaños, ni cuando lo castigan y hay que ir a dar la cara por él. Es entonces un padre expulsivo que lo desaloja con su implacable ausencia. Juan Carlos logra construir un lugar para sí mismo posiblemente para no confrontar esa “verdad”. El secreto familiar peligroso y amenazante gira, para este niño, alrededor del padre.
El secreto familiar, como parte de todos los equívocos, daña a Juan Carlos. Gaby plantea en su novela que no se puede proteger a nadie de la verdad ya que ésta puede doler profundamente, pero no herir. Juan Carlos descubre la verdad sobre su padre en un aviso necrológico que anuncia su muerte. Una revelación que echa por tierra el abandono del que se sintió objeto.
Cuando ese velo se desgarra, recién Juan Carlos entiende las razones por las que se hacía castigar. Cae el temor de no tener lugar en el padre, caen las posiciones autodestructivas de hacerse botar, hacerse expulsar, hacerse castigar. Cae la culpa. Ya no son necesarias.
Juan Carlos supo que ya se armó la historia redonda, completa. Y que ahora que descubrió por sí mismo la historia de sus padres, era de verdad un hombre.
El armar su propio rompecabezas hace posible que un ser humano nazca de nuevo:
“Al día siguiente miró a su madre a los ojos, directamente y le sonrió… Se instaló el puente entre ellos por el que pasaban palabras invisibles, palabras buenas. Era como si un juego de relojería que andaba mal se hubiera arreglado para marcar las horas exactas”.
Fuente: www.laprensa.com.bo


Vitrales de la memoria de Eduardo Mitre, su nuevo libro

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Mitre y el difícil ejercicio del olvido
Por:Antonio Vera J.

Pedazos que van construyendo las partes de un todo, así son —nos dice el autor— los Vitrales de la memoria de Eduardo Mitre
1. Vitrales
El antiguo arte de los vitrales se remonta al siglo XI, cuando se registra por primera vez el uso de fragmentos de vidrios coloreados en la decoración de iglesias. En los siglos posteriores (XII y XIII), el desarrollo de esta técnica alcanza niveles extraordinarios, lo que se puede atestiguar en las catedrales de De Chartres y Saint Denis, y la Sainte Chapelle de París. Decenas de miles de fragmentos de vidrios de colores se unen en esas iglesias para representar escenas de la Biblia. Es decir que, desde su origen, los vitrales no sólo sirven para decorar, sino también para recordar.
La imagen del vitral domina en el nuevo libro de Eduardo Mitre. Como imagen visual es elocuente: la voz poética intenta a lo largo del poemario recuperar momentos y seres lejanos, que habitan solamente en la pálida nebulosa de la memoria. Es, como los primeros vitrales medievales, una herramienta que sirve al poeta para reconstruir el mundo de la infancia o de la adolescencia, para recuperar a los amigos, los hermanos, los padres perdidos.
Pero vale la pena detenerse en la idea obvia de que los vitrales no son ventanas. La diferencia es que la ventana es un medio, cuya transparencia nos permite observar hacia otro lado y registrar las imágenes de lo que está adentro o afuera, más allá de la translúcida capa de vidrio. En cambio, el vitral interpone el color, las formas creadas por el artista, a la luz y es así cómo se produce su efecto mágico: una transfiguración. La transparencia no permite este efecto. Es imprescindible el encuentro entre la obra humana y la luz para que esto se produzca (uno de los últimos poemas se llama, en efecto, Transfiguración de Blanca Wiethüchter).
La imagen visual, entonces, puede interpretarse también en clave sonora: poemas como vitrales, palabras como fragmentos de vidrios coloreados que se unen trabajosamente para reconstruir los instantes o los rostros que el olvido amenaza, al influjo de la luz que los impacta. Tal vez así se pueda parafrasear la poética de este libro.
2. Puentes colgantes
En una entrevista publicada en 2005, después de presentar El paraguas de Manhattan, Eduardo Mitre explica que ese poemario asemeja un recorrido por la intensa Nueva York. Y cuenta que está trabajando en su próximo libro al que considera como una continuación de El paraguas… El escenario seguirá siendo Nueva York, dice, pero esta vez como un punto de partida, desde el cual el poeta construye puentes (hechos de fragmentos, de pedazos de vidrio, de palabras) hacia la memoria.
Poemas como Vitral con altiplano o Vitral de la pelota de trapo son elocuentes al respecto. El primero comienza cuando “se apagan las luces de Manhattan” (¿?) y culmina en “los baños termales de Capachos / y un festín de habas al filo de la tarde”. El segundo nos “cuenta” el recorrido de ida y vuelta sobre el puente: cruzando el parque, una pelota rueda hasta los pies del poeta: “Apenas la alcé / se volvió en mis manos / una pelota de trapo”. Una de esas pelotas rellenas de calcetines viejos y cubiertas de medias de nailon, caprichosas, irregulares, difíciles de dominar. Y un partido, sin referí, en una calle de tierra, con los vecinos y los hermanos. Todavía al otro lado del puente, el poeta, luego de ser convocado por los gritos de su madre, camina con la pelota de trapo bajo el brazo. Pero la voz de la madre se transforma en la protesta de los muchachos que están esperando que aquel extraño sujeto les devuelva la pelota: “De un puntapié la lanzo / y la pelota en el aire / vuelve a transformarse / en la pelota de cuero. / Y lleno de rabia y nostalgia / me alejo por la calle de asfalto.”
Ahora bien, me parece que ese camino de ida y vuelta, conforme el poemario avanza (siguiendo la metáfora del camino), se hace menos evidente. Más complejo; no más complicado. Si algo ostenta el lenguaje de este libro es la sencillez de una caminata, casi lineal, casi narrativa. Se hace más complejo a causa del tiempo. Me explico. El poemario sigue un recorrido que comienza en la infancia (los poemas citados y otros como Vitral del trompo o el hermoso Vitral de los mosaicos y azulejos, etc.) y continúa con vitrales que podrían ubicarse en la adolescencia. El más elocuente (para mi gusto, uno de los mejores poemas del libro) es De siembra distante, dedicado a Marilyn Monroe y Natalie Word, una evocación del espacio erótico por excelencia para un adolescente: la oscuridad del cine (aunque habría que hablar en pasado, hoy, que el cine es tan caro, tan violento; hoy, que hay tanto internet, tanto hentái). Pero es más: al final del poema se expresa la idea de la “siembra distante”: “Sí, al paso la floración inesperada / de la planta de los recuerdos / a oscuras sembrada hace tiempo / en los cines de Cochabamba”. Es decir que ese solitario ritual adolescente del desperdicio de la simiente ha fecundado en la memoria del poeta. Ya no es el poeta el que recuerda sino el recuerdo el que da forma a ese caminante vacío que recorre las calles de Manhattan.
Así, el recorrido se hace cada vez más oscuro, melancólico e íntimo. Los vitrales de la última parte del libro evocan a Lupo, un dálmata muerto hace meses, a su amigo Ives Fromment, a Enrique Omar Sívori (jugador de River), a Blanca Wiethüchter, a sus hermanos, a su madre… Conforme avanzan en el tiempo, los poemas evocan el hecho de evocar, evocan el olvido y evocan finalmente lo imposible: “¿Y qué decir del viaje de nueve meses / en la nao de la madre?”. Conforme el tiempo avanza, el poeta parece desconfiar más de los fragmentos que utiliza para confeccionar sus vitrales hasta que llega a los límites de su talento, de su lenguaje. No puede avanzar, sólo le queda, entonces, mirar hacia adelante y en esa dirección el único vitral posible es una pregunta: “¿Cómo trazar la travesía / de uno hacia sí mismo / si el pasajero se vino forjando / al mismo tiempo que la nave? / ¿Será morir emprender un viaje parecido / y la muerte una nao como la madre?”. Y es que, pensémoslo bien, ante lo imposible, la pregunta es una aseveración. El lector, luego de asomarse a estos intensos vitrales, cierra el libro con el beneficio de la duda. Demos gracias al poeta.
Fuente: www.laprensa.com.bo


Acerca de Presidencia sitiada, un libro de Carlos Mesa

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Presidencia sitiada
Por: Roberto E. Finot

Las memorias que sobre su gestión de gobierno ha presentado el ex presidente Carlos Mesa bajo el título de Presidencia sitiada se constituyen en un valiente y oportuno testimonio —muy similar a los que el periodista e historiador nos tenía acostumbrados— en el cual es él el protagonista de una historia que aún no terminamos de asimilar ni de comprender en toda su dimensión.
El país que empezó a surgir a partir del insospechado protagonismo alcanzado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) y el establecimiento de la denominada “agenda de octubre” es descrito a partir de la identificación de las actitudes asumidas tanto por el actual presidente Evo Morales como por cada uno de los protagonistas de una historia en la que una buena parte de esos actores siguen desempeñando los mismos o similares roles que terminaron sitiando al Gobierno del ex presidente Carlos Mesa.
Las revelaciones pormenorizadas, sobre todo cuanto aconteció durante ese inmediato pasado, así como el testimonio del círculo más cercano de colaboradores del ex presidente Mesa, en la obra complementaria presentada simultáneamente bajo el título de Un Gobierno de ciudadanos, están destinadas a ayudarnos a reflexionar con mayor precisión y claridad, sobre todo cuanto acontece actualmente en nuestro país, así como sobre el futuro de unidad que debemos empeñarnos en preservar.
El relato comprometido de una visión indudablemente personal de esa historia refleja con precisión los angustiantes meses en los que la confrontación y el afán de perpetuación de las estructuras de poder que se habían mantenido vigentes hasta esa fecha, y que siguen pugnando por imponerse, terminaron por desestabilizar a un gobierno cuyo principal “pecado” fue el de interpretar los genuinos intereses nacionales, por encima de los intereses representados por quienes el ex presidente Mesa identifica como “los vértices de poder cívico y empresarial”, que junto a una evidente manipulación mediática lograron y siguen logrando convertir flagrantes mentiras en verdades que el pueblo acaba creyendo a fuerza de repetirlas.
En la denominada “agenda de octubre”, diseñada por el ex presidente Mesa la noche del 17 de octubre de 2003, efectivamente se llegaron a recoger y a inscribir las demandas de un nuevo pacto social, que sigue pugnando por quedar definitivamente inscrito en el nuevo texto constitucional junto a las autonomías regionales, la profundización de la descentralización y las garantías de una genuina participación y control en la explotación y comercialización de nuestros recursos naturales.
En un plazo dramáticamente breve, la historia descrita en Presidencia sitiada parecería repetirse, pero en esta oportunidad como consecuencia de los incomprensibles e injustificables errores que aparentemente determinaron la renuncia del vocero presidencial Álex Contreras y como consecuencia de la persistencia de las actitudes mantenidas por los mismos actores que sitiaron al ex presidente Carlos Mesa.
El cumplimiento de la “agenda de octubre”, que el presidente Morales hizo suya, continúa manteniéndose como un imperativo ineludible que debe permitirnos empezar la construcción del destino que las alianzas “levantado el nombre de la patria en vano”, y no precisamente el mentado “neoliberalismo”, nos han negado durante los últimos veinte años: el presidente Evo Morales Ayma aún tiene la palabra.
Fuente: www.laprensa.com.bo


Ensayo sobre Ciudadano X de Emilio Martínez

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La triste realidad de la ficción
Por:Rodrigo Antezana Patton

A la literatura boliviana no le faltan novelas históricas, precisamente, hace unos años, Ramón Rocha ganó el premio nacional de novela con Potosí 1600, para después presentar ¡Qué solos se quedan los muertos!, relatando magníficamente las desventuras del Mariscal Antonio José de Sucre. También Edmundo Paz Soldán, que siempre coquetea con realidad llevada a la literatura, presentó Palacio Quemado donde se narra en clave creativa los eventos que desembocaron en la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada. Finalmente, Gonzalo Lema, se decidió a reencontrar y contar parte del pasado político del país, memorias incluidas, en Contra nadie en la batalla, que de ficción casi sólo tiene el formato. Es un síntoma del preocupante momento en que vivimos que un gran número de autores se decidiera a visitar la historia pasada del país para dejar testimonio, descubrir lazos e identidad, o buscar explicarse/nos la situación que atraviesa el país hoy en día. La lista, por supuesto, es incompleta, espero me disculpen, y a la misma se debe añadir Ciudadano X – La historia secreta del Evismo de Emilio Martínez.
Ciudadano X no es, en verdad, una historia secreta. La obra está relatada haciendo uso de un diálogo ficticio entre el autor y un personaje denominado Ciudadano X, y es cierto que el libro contiene algunas revelaciones sorprendentes y poco conocidas, como la amplia participación de Soros en la proyección de quien fuera en ese momento sólo el líder de los cocaleros del Chapare, sin embargo, el resto es una triste remembranza de lo hecho, dicho y planificado, por el actual gobierno, es historia, conocida, vivida y lamentada. Emilio ha trabajado como periodista y es el tipo de personas que tiene los oídos bien abiertos, lo escrito en el libro proviene de fuentes confiables, tal vez en alguna ocasión tenga una conclusión equivocada, pero no hay mentiras. El autor hace uso de informaciones periodísticas, documentos adquiridos y declaraciones de testigos, casi todo lo narrado es de conocimiento público, se lo dijo, se lo comunicó. Emilio se dio el gran trabajo de ordenar toda esa información, de escuchar y preguntar por los pormenores, los arreglos y tramas detrás de bambalinas de la obra teatral a la que asistimos. ‘Ciudadano X’ se convierte en un ejercicio de memoria, un trabajo que denuncia y advierte, todo en uno.
No sólo es llamativo el aporte argumental que Ciudadano X nos presta en un momento como el actual—démonos cuenta que sí un 40% de lo escrito no fuese cierto, eso querría decir que el 60%, que es de conocimiento público, sí lo es, y eso es más que suficiente—también está el estilo propio del libro, Ciudadano X es un relato ágil, dinámico de principio a fin. Como una serie de misterio, la conversación que es el texto, va develando una historia que es tristemente cierta, corrupción, amenazas, cercos “populares”, uso ilegal de aviones presidenciales, mas en ningún momento aburrida. Tampoco hay que olvidar los atisbos de esperanza que se vislumbran, el contacto y simpatía entre sectores productivos de Santa Cruz y El Alto, la oposición democrática en oriente, occidente, norte y sur del país, o el valor ante el avasallamiento estatal sin ley o escrúpulos, en Sucre, en Cochabamba, en Cobija y otras ciudades más. Ciudadano X es el testigo escrito del momento que vivimos, y venimos viviendo, marca el territorio, nos recuerda el esfuerzo ya hecho, nos impulsa a seguir por el camino de la oposición racional a la locura que en este momento vive el país.
Fuente: www.lostiempos.com


Pesquisa policial en el Cusco el Rey de Bartolomé Leal

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Bartolomé Leal: Pesquisa policial en el Cusco
Por: Ramón Díaz Eterovic

La narrativa del escritor chileno Bartolomé Leal está definida por su apego a la novela negra, y en especial a una de sus corrientes denominada el policial etnológico, que junto con el desarrollo de alguna pesquisa criminal se preocupa de profundizar en factores de tipo racial o explorar en las condiciones de marginalidad en la que sobreviven algunos pueblos y culturas originarias. Dentro de esta línea y de manera paralela a las novelas escritas en conjunto con Eugenio Díaz y firmadas con el seudónimo de Mauro Yberra, Bartolomé Leal publicó hace algunos años su novela Linchamiento de negro, ambientada en un país africano, y luego Morir en La Paz, publicada en España por la Editorial Umbriel y posteriormente traducida al alemán. Su último trabajo, editado a fines del año 2007 en Bolivia, es la novela En el Cusco el Rey, situada en el Perú y con una trama centrada en el robo y comercio ilícito de pinturas coloniales que forman parte del patrimonio cultural peruano.
En el Cusco el Rey gira en torno a José Leal Cocharcas, un limeño que fue criado por los microbuseros de una línea que lleva ese mismo nombre y que con el devenir de los años se ha convertido en un experto en arte colonial y en una suerte de investigador privado que no rehuye el peligro cuando se trata de indagar negociados ilícitos o certificar la autenticidad de una obra de arte. El experto recibe la solicitud de un amigo sacerdote para que se encargue de investigar el robo de algunas pinturas religiosas mal conservadas en la iglesia de un poblado próximo al Cusco, y a partir de eso se desencadena una investigación en la que participa una galería atractiva de personajes y que lleva al descubrimiento de una pandilla chileno-brasilera dedicada al robo y contrabando de obras artísticas.
Bartolomé Leal narra con gracia y fluidez. Conoce los códigos del género policial y los desarrolla generando un genuino y permanente suspenso. También introduce al lector en los ambientes pueblerinos en el que viven los personajes y en el conocimiento de distintos antecedentes relacionados con la cultura cusqueña. Descripciones de pueblos y paisajes, comentarios sobre expresiones artísticas, y referencias políticas dan peso a esta novela que junto con la intriga policial tiene su fuerza en el mundo que recrea, y en la personalidad del protagonista y otros personajes secundarios que son desarrollados con buenas pinceladas y dosificado humor. En una época en la que la narrativa parece centrarse en espacios urbanos, Bartolomé Leal propone una mirada hacia ambientes pueblerinos donde la vida se desarrolla de manera precaria, pero más marcada por la autenticidad y el apego a las tradiciones. Una vida aparentemente plácida, pero no exenta de marcadas injusticias ni alejada de la mano del crimen, como queda demostrada en esta novela en la que su autor se muestra una vez más fiel a su estilo y a los temas etnológicos que caracterizan a su ya amplia producción literaria.
Fuente: Publicado en la Revista Punto Final N° 657
Santiago, 7 al 21 de marzo de 2008.


Critica a Palacio Quemado en El Mercurio de Chile

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Feliz de revolcarme en el pantano
Por: Camilo Marks

Palacio Quemado es el decimotercer libro de Edmundo Paz Soldán -ha publicado 7 novelas, 5 colecciones de cuentos, una antología, más otra coedición de relatos de escritores jóvenes hispanos-, lo que lo convierte, a los 40 años, en el prosista boliviano más prolífico del momento y, en lo que dice relación con su última obra, un narrador de considerable talento. El título anuncia, desde ya, que se trata de una ficción política, porque el único país del mundo con una casa de gobierno de nombre tan pintoresco y trágico es Bolivia. Asimismo, alrededor del 80 por ciento de la acción transcurre entre los pasillos, los salones, las oficinas, dependencias, pequeñas salas de estar, despachos privados del famoso edificio. Nuestra historia parece menos violenta, lánguida, plácida y domesticada, hasta aburridora si la confrontamos con la sucesión de revoluciones, revueltas, rebeliones permanentes, sismos económicos y populares de nuestros vecinos del norte; sin embargo, tenemos mucho más en común con ellos de lo que creemos, sobre todo en la actualidad. De partida, en La Moneda coexisten numerosos personeros similares a los de Paz Soldán, pues la casta de funcionarios, asesores, especialistas, representada en esta crónica, se asemeja mucho a los grupos que entran y salen del recinto donde se ejerce la presidencia de la república de Chile. En segundo lugar, y descontando la enmarañada complejidad del entramado social altiplánico, el comportamiento de estas asociaciones utilitarias, tanto allá como acá, revela la corrupción creciente, la incompetencia irreversible, la total falta de escrúpulos de quienes ejercen el poder gracias al sufragio universal. Óscar, un historiador que nunca pensó en inscribirse en los registros electorales, que jamás ha votado por nadie, a quien la suerte de su pueblo le importa menos que un bledo, en suma, un oportunista sistemático que se encuentra “feliz de revolcarme en el pantano”, ingresa a trabajar para elrégimen anterior al de Evo Morales, con el fin de confeccionar los discursos del Presidente y el Vicepresidente. Poseedor de un dominio idiomático envidiable, también se ayuda por medio de tratados en inglés, que abundan en citas de Shakespeare, Goethe, Dante, y, ni qué decir tiene, Churchill, Roosevelt, Kennedy, a las que debemos agregar ciertas frases de directores y estrellas de cine. Su labor es anónima, lo que le permite transformar el lenguaje de modo camaleónico: hay parlamentos adaptables a la perpetua enemistad con Chile, aunados de retórica antiimperialista; otros pretenden representar la voz de los que no tienen voz; algunos favorecen la inversión extranjera; no obstante, en determinadas circunstancias es preciso condenarla en pro de la retórica nacionalista, osea, “llevar la cultura occidental al pelotón de fusilamiento” y siempre hay que arreglárselas para apaciguar a los cocaleros, a los aimaras, a losquechuas. La biografía de Óscar lo condujo a ese puesto: su padre fue ministro del general Barrientos y ahora envía furibundas cartas a los diarios; su madre se recluyó en la jardinería y la decoración tras el suicidio de Felipe, el hijo mayor, y su hermana Cecilia, socióloga de profesión, es una vieja prematura que se gana la vida dando clases en universidades privadas.¿Vale la pena correr la misma suerte que ellos? Desde luego que no, y como Óscar se cree muy inteligente, opta por el camino más expedito: estar cerca, lo más cerca posible de quienes se llenan los bolsillos a costa del escuálido erario de la nación fundada en honor a Simón Bolívar. A medio camino, surge Natalia, bella economista y empleada en la cartera de Hacienda. Es difícil que las mujeres salven el planeta o enmienden rumbos administrativos torcidos; empero, habiendo estado alejadas por miles de años de las sórdidas maniobras de la autoridad, resulta creíble que sean las primeras en descubrir el servilismo y el error como formas de existencia, como oficios legítimos para enriquecerse, lucrar y echarse el dinero de todos nosotros al bolsillo. En Palacio Quemado no queda claro si Óscar abre los ojos por cuenta propia, si Natalia le propina un golpe que le hace recuperar la lucidez o si los dos, simultánea o sucesivamente, comienzan a ver la verdad. Por supuesto, ya es tarde para echarse atrás. Como se ve, Palacio Quemado es bastante depresiva, aun cuando su lectura resulta saludable (y muy vigente). El relato presenta numerosos problemas: irrupción de personajes intempestivos sin presentación previa, exceso de información, incomprensible para quienes residen lejos de La Paz, fallas de coordinación o concordancias gramaticales, insólitas en un experto yotros menores. Con todo, es un texto valioso, tanto por los factores que hemos reseñado como por la habilidad narrativa de Paz Soldán.


Raza de Bronce en la Biblioteca Gratuita

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Raza de Bronce de Alcides Arguedas
Alcides Arguedas (1879 - 1946) LA DUALIDAD BLANCO/INDIO que sostiene a la primera novela [Alcides Arguedas, Wuata Wuara (1904)], da paso a una visión mucho más compleja del problema racial [en Raza de bronce (1919)], en el que los mestizos se hacen pasar por blancos por cuestiones de oportunismo social, poniendo así en duda nociones ontologizantes de la identidad. El problema racial es también provisto de un contexto histórico, en el que el origen de los abusos se remonta a los años en el poder del caudillo cholo Mariano Melgarejo (1864-1871). El enfrentamiento entre criollos-mestizos e indígenas, en una estructura melodramática de oposición maniquea entre el vicio y la virtud, no se resuelve en el supuesto triunfo de la virtud. La concepción lineal de la historia, en la que se pasa de un período tradicional a uno moderno, se transforma en una visión cíclica del retorno de lo reprimido (la rebelión indígena) en la constitución del proyecto hegemónico nacional.
José Edmundo Paz-Soldán


Juan de la Rosa en la Biblioteca Gratuita

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Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la Independencia de Nataniel Aguirre
Prólogo, cronología y bibliografía: Alba María Paz Soldán
(Libro disponible en la biblioteca gratuita de www.ecdotica.com/libros-gratis tomado de Biblioteca Ayacucho)

Juan de la Rosa. Memorias del último soldado de la Independencia de Nataniel Aguirre (Cochabamba, Bolivia, 1843 – Montevideo, Uruguay, 1888), se publica en 1885 en Cochabamba, Bolivia. Es una novela que en su estructura aparentemente clásica de relato de aprendizaje –clasificada en las historias de la literatura hispanoamericana dentro del grupo de las últimas novelas románticas–, remite a una compleja problemática cultural de creciente interés en la actualidad, pues articula y registra, como pocas obras históricas o literarias de la época, las contradicciones sociales, culturales y estéticas del proceso de modernización, iniciado a fines del siglo XIX, con la complejidad del entorno lingüístico y cultural latinoamericano. Se basa en la documentación de hechos considerados germen de la historia nacional boliviana, en tiempos del primer levantamiento por la independencia en Cochabamba. Es narrada por uno de los rebeldes bolivianos sobreviviente, Juan de la Rosa que, desde sus setenta y dos años, reconstruye su niñez en Cochabamba, los episodios históricos entre 1809 y 1811, los acontecimientos experimentados con la muerte de su madre, la represión española, la resistencia, victorias y derrotas en la lucha por la emancipación. El tema fundamental es la vida política del país y la afirmación de la entidad local, creándose una tensión entre la vida íntima y familiar y la vida pública, siendo esta conjunción la característica esencial de esta novela. Juan de la Rosa se asume como un emblema que proyecta la imagen utópica de una nación capaz de integrar a la cultura indígena, junto con otras formas de la cultura colonial, hacia un futuro más promisorio.


Obra escogida de Fran Tamayo en la Biblioteca gratuita

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Obra escogida de Franz Tamayo
Selección, prólogo y cronología: Mariano Baptista Gumucio
(Libro disponible en la biblioteca gratuita de www.ecdotica.com/libros-gratis tomado de Biblioteca Ayacucho)

Franz Tamayo (Bolivia, 1879-1956), uno de los mayores poetas de América, se prodigó muy activamente en la política de su país y dejó una importante obra como pensador y pedagogo. En poesía, su obra más representativa es La prometheida o Las oceánides, una recreación del mito de Prometeo que ha sido interpretado como un símbolo de la Bolivia mediterránea y encadenada, cuando como resultado de la Guerra del Pacífico pierde su salida al mar. Su obra en prosa más significativa es Creación de la Pedagogía Nacional, considerada clave en el americanismo doctrinario. Además de las obras citadas, este volumen incluye una selección de Nuevos Rubáiyát, Scherzos Scopas y Epigramas griegos.


Critica a Palacio Quemado en El País de España

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Palacio Quemado de Edmundo Paz Soldán
Por: J. Ernesto Ayala-Dip

No son casuales las palabras que Edmundo Paz Soldán utiliza de Stendhal para el pórtico de Palacio Quemado.
“Estamos a punto de hablar de asuntos muy feos”, reza la cita extraída de La Cartuja de Parma. No son casuales siendo la nueva novela del escritor boliviano un relato político, político en el sentido que lo son en el fondo las novelas del francés. La hechura moral de Óscar, el narrador, se aproxima bastante a los héroes stendhalianos. Individuos que transitan como equilibristas, sobreviviendo en el fragor de las contradicciones sociales e ideológicas en las que están incrustados. El Palacio Quemado, para que el lector se haga una idea de lo que leerá, es el equivalente más cercano a la Casa Blanca, la Casa Rosada, Moncloa, sedes todas de sus respectivos gobiernos nacionales. Paz Soldán nos habla de las interioridades del gobierno boliviano (casi con la misma transparencia descriptiva que los espectadores pudieron experimentar en una serie televisiva como El ala oeste de la Casa Blanca) en una de sus últimas crisis políticas (con la diferencia de que en estos países, las crisis cuestan vidas humanas, casi siempre pertenecientesa una misma clase social), inmediatamente anterior a la llegada al poder del líder indigenista Evo Morales. Un fino hilo argumental, la sustancia subjetiva e intrahistórica del relato, va guiando los pasos del personaje central, que no del protagonista porque éste es la historia reciente de Bolivia.
Óscar es quien escribe los discursos del presidente. Como tal, es un testigo privilegiado del presente histórico de su país. Pero además, es el testigo contradictoriamente doliente y a la vez pasivo de las corruptelas y la ineptitud política de algunos dirigentes.
Nose abstengan de leer esta novela los lectores exigentes. Y, sobre todo, todas aquellas personas que quieran conocer de cerca la maquinaria interna de una casa en la que se supone que descansan los destinos de los ciudadanos de un país.
Fuente: El País. Babelia. 02.02.08


Ulysses de James Joyce

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128 años del viajero sin patria: Ulises
Por: Darwin Pinto

Dios era un gran ruido en la calle… Dios era un rayo que caía sobre las casas y entraba por las ventanas sin pedir permiso. Eso lo llenaba de terror en sus años de infancia y lo hacía encerrarse en los armarios y hablar consigo mismo, lo hacía monologar interiormente, lo entrenaba para ser el creador de una de las prosas más complejas del idioma inglés y uno de los escritores más llamativos del mundo.
Hijo de un padre irresponsable, borracho y anticlerical, y de una madre ferozmente católica y demasiado débil, como buen irlandés, James Joyce era un ser humano de ésos que entienden las cosas a su manera y les importa un comino pararse a pensar cómo complacer a los que no lo entienden y se quedan por detrás ladrando su descontento.
Sólo así se puede entender que haya popularizado, pese a las críticas, el estilo literario del monólogo interior, que tiene su máxima expresión en su novela Ulises, escrita con estilos diferentes en cada uno de sus capítulos.
A James Joyce, acostumbrado a lidiar con los demonios interiores de su amor desmedido a su padre alcohólico y al desdén por su madre católica, jamás le hicieron mella las críticas feroces de detractores de elevados quilates, como la de la escritora inglesa Virginia Wolf, que cierta vez lo calificó de “pobre proletario ignorante”. Su frivolidad céltica lo hizo sobrevivir al dolor físico que le causaba su ceguera provocada por el alcohol barato y a la miseria de su vida, que desde el principio fue la triste crónica de un alma sosegada en una marcha inevitable hacia la decandencia y la autodestrucción.
Pese a su extraña característica de caerle mal a la gente de su época, el tiempo le dio la razón. El 2 de febrero este dublinés, que se autoexilió de su país y se declaró ciudadano de sí mismo, hubiera cumplido 128 años de no haber muerto en 1941 por una complicación en las entrañas, casi ciego y sin patria en un hospital de pobres de Zurich (Suiza). Extraña coincidencia, allí iría a morir en 1986 Jorge Luis Borges, uno de los estudiosos más importantes de la obra de Joyce.
Ulises
Aún su familia no había perdido lo poco de dignidad que le restaba tras el descalabro emocional del padre de los 11 niños. Cuando el pequeño James en la escuela escuchó el relato de su maestro sobre las aventuras de Ulises, el personaje de Homero que aparece tanto en la Iliada como en la Odisea. Odiseo, que es el otro nombre de Ulises, eran un griego que no tenía la fuerza del rey Agamenón, ni la fiereza de Aquiles, pero tuvo la audacia de idear la estrategia de entrar en la sitiada Troya en el interior de un gran caballo de madera.
Cuando el maestro preguntó a los chicos con qué héroe de la historia homérica se identificaban, el chico Joyce dijo simplemente: Ulises, que en nada se parecía a los musculosos héroes homéricos.
Ulises (Ulysses) novela experimental en la que intentó que cada uno de sus episodios o aventuras no sólo condicionara, sino también “generara” su propia técnica literaria: así, al lado del “flujo de conciencia” o monólogo interior (básicamente se trata de escribir lo que se piensa en estados de duermevela) se encuentran capítulos escritos al modo periodístico, teatral, el ensayo científico, o incluso imitando las series de preguntas y respuestas de los catecismos.
Sus ataques a las instituciones, principalmente a la Iglesia católica y al Estado, son continuas, y muchos de sus pasajes fueron declarados obscenos por sus contemporáneos.
Las fobias
Joyce, hermano mayor en una familia católica irlandesa (minoría dominada por el protestantismo en un país desgarrado por la ocupación inglesa), detestaba el rugby, el boxeo, la lucha, los deportes de contacto físico que para los ingleses servían para dominar el temperamento, pero le gustaba la natación. Le aterrorizaban los truenos, porque a él le habían enseñado desde niño que Dios era un gran ruido en la calle y justificaba sus arranques de pánico en las jornadas de tormenta diciendo que los rayos entraban en las casas sin pedir permiso. Al preguntársele por el porqué de su temor a las tormentas cuando niño, mientras que sus hijos no, James respondió: “Ah, ellos no tienen religión”.
Fuente: El deber / Brújula. Edición del sábado 28 de enero de 2008




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