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	<title>Ecdotica &#187; narrativa</title>
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	<description>Noticias literarias, descarga de libros gratuitos, selección de cuentos de manera mensual</description>
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		<title>Mario Vargas Llosa asiste en Madrid al lanzamiento mundial en español de su nueva novela, &#8216;El sueño del celta&#8217;</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Nov 2010 22:37:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Mi ambición era mucho mayor que ganar el Nobel, era escribir buenas novelas&#8221; Por: Javier Rodríguez Marcos Los periodistas no aplauden. Según la definición clásica, cuentan a la gente lo que le pasa a la gente pero, discriminando entre información y opinión, no juzgan. Por eso no aplauden en las ruedas de prensa. Pero a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/11/Mario-Vargas-Llosa.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/11/Mario-Vargas-Llosa.jpg" alt="" title="Mario Vargas Llosa" width="232" height="310" class="aligncenter size-full wp-image-3342" /></a></center><br />
<strong>&#8220;Mi ambición era mucho mayor que ganar el Nobel, era escribir buenas novelas&#8221;<br />
Por: Javier Rodríguez Marcos</strong></p>
<p>Los periodistas no aplauden. Según la definición clásica, cuentan a la gente lo que le pasa a la gente pero, discriminando entre información y opinión, no juzgan. Por eso no aplauden en las ruedas de prensa. Pero a veces ocurre. Hoy, por ejemplo. Pasado el mediodía, Mario Vargas Llosa (Arequipa, Perú, 1936) entró en el auditorio de la Casa de América de Madrid. Allí le esperaba una nube de flashes, micrófonos, cámaras, cuadernos y bolígrafos, algún ordenador y alrededor de 200 reporteros que rompieron a aplaudir en cuanto vieron al último premio Nobel de literatura.</p>
<p>&#8220;El mundo ha repetido su visita a Vargas Llosa&#8221;, dijo Pilar Reyes, directora de la editorial Alfaguara, recordando las horas que siguieron en octubre pasado al anuncio del galardón más importante de las letras universales. Esta vez el motivo de la visita de decenas de medios de Europa y América Latina era la aparición de <a href="http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/201010/07/cultura/20101007elpepucul_2_Pes_PDF.pdf">El sueño del celta</a>, una novela con una tirada de medio millón de ejemplares (la mitad distribuidos en España) que hoy mismo ha desembarcado en 17 países de habla hispana, incluyendo el segundo mayor por el número de hablantes: Estados Unidos. Entre tanto, 22 editores y 20 lenguas extranjeras trabajan ya en la traducción de la nueva obra de un clásico vivo que además el próximo 10 de diciembre entrará, vía Estocolmo, en el Olimpo de los más grandes.</p>
<p>Cuando la representante de la radio de Suecia le preguntó si no tenía miedo a caer en el mismo silencio que agarrotó a muchos de los que le han precedido en el palmarés del Nobel, Vargas Llosa fue rotundo: &#8220;¡Ningún peligro! A mí la muerte me encontrará con la pluma en la mano&#8221;. Poco antes había citado a su maestro, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Flaubert">Flaubert</a>: &#8220;Escribir es una manera de vivir&#8221;.</p>
<p>Después de contar que el anunció del premio había interrumpido la redacción de<strong> La civilización del espectáculo</strong>, el ensayo en el que estaba trabajando cuando se levantó el &#8220;torbellino sueco&#8221;. &#8220;A los veinte minutos de saberse, mi departamento se llenó de gente que no conocía; periodistas daneses, fineses&#8221;. Esa pausa forzada era solo un presagio: &#8220;Mis horarios han saltado por los aires&#8221;, explica, &#8220;aunque no me quejo, en el desequilibrio no me siento cómodo&#8221;.</p>
<p>&#8220;Voy a seguir hablando como una cotorra&#8221;, añadió. Y hoy habló y habló. Sólo guardó silencio sobre un asunto concreto: su discurso de recepción del Nobel. &#8220;Voy a guardar el secreto&#8221;, dijo. Eso sí, aunque lleva cerca de un mes con la cabeza en las nubes -&#8221;duermo dos o tres horas al día&#8221;- no ha despegado un milímetro los pies del suelo. Por eso el galardón no ha frenado el impulso que le llevó siendo un veinteañero a escribir novelas como<strong> La ciudad y los perros</strong> o <strong>La casa verde</strong>. &#8220;Nunca estuvo entre mis aspiraciones literarias ganar el Premio Nobel. Mis ambiciones eran mayores: yo quería escribir buenas novelas&#8221;, afirmó. &#8220;Mi ambición era que mis libros se leyeran como yo leía los libros que me cambiaron la vida&#8221;.</p>
<p>Uno de esos libros decisivos fue <strong>El corazón de las tinieblas</strong>, y en una biografía de su autor, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joseph_Conrad">Joseph Conrad</a>, Vargas Llosa se topó con una figura fascinante: Roger Casement. Diplomático británico nacido en el Ulster, su conversión al nacionalismo irlandés le llevó a conspirar con Alemania durante la Primera Guerra Mundial para dar el impulso definitivo a la independencia de Irlanda. Aquella conspiración dio con sus huesos en la cárcel londinense de Pentonville.</p>
<p>Ahí arranca<strong> El sueño del celta</strong>, el relato de las horas de celda de un hombre que recuerda la otra gran peripecia de su vida: sus días en el Congo y en la Amazonía peruana como testigo de los horrores -mutilaciones, asesinatos, prostitución, esclavitud- a los que los europeos sometían a los indígenas que trabajaban en la explotación del caucho. &#8220;Cuando desaparece la legalidad prevalece la ley del más fuerte y brota la barbarie&#8221;, explicó Vargas Llosa. Casement encontró el horror donde pensaba encontrar cristianismo, comercio y civilización. &#8220;Fue tal vez el primer europeo en denunciar los crímenes del colonialismo&#8221;, explicó el novelista. Hoy, sin embargo, apenas nadie lo recuerda ni en África ni en Perú. El escritor lo comprobó sobre el terreno cuando viajó a los escenarios de su novela. Allí comprobó también que buena parte de las situación actual del Congo viene de aquella &#8220;vertiginosa brutalidad&#8221;: &#8220;Los descendientes de las víctimas todavía no han podido recuperarse&#8221;.</p>
<p>Casement, un &#8220;héroe incómodo&#8221;, vivió entre 1864 y 1916, y hoy la charla de Vargas Llosa se movió entre la crisis de aquellos años y la de ahora mismo. De todo lo preguntaron y de todo habló. Ya se tratara de la elecciones en Brasil -elogió la política interior de Lula y criticó su complacencia con regímenes autoritarios como el de Cuba- o en Estados Unidos &#8211; &#8220;el debate es si las políticas sociales deben pasar por el Estado o por la sociedad civil&#8221; en un país que tradicionalmente desconfía de la intervención estatal-. Habló también sobre la situación argentina tras la muerte de Néstor Kirchner -el mal del país tiene, para él, un nombre: peronismo, es decir populismo-, sobre la piratería de los libros -&#8221;fruto de la falta de conciencia de que la legalidad es la civilización&#8221;, afirmó tras contar que su editor de Alfaguara Perú le dijo que por cada copia legal de sus libros se vendían siete ilegales-, sobre el nacionalismo -&#8221;una plaga que ha llenado de sangre la historia&#8221;- y hasta sobre sus aficiones como melómano -&#8221;en música soy más bien conservador, llego hasta Mahler&#8221;, dijo con una sonrisa alguien que sabe que en política muchos le han puesto hace tiempo esa etiqueta-.</p>
<p>Esta tarde, a las 19.30, Mario Vargas Llosa seguirá hablando sobre su nueva novela, el premio Nobel, lo humano y lo divino. Lo hará con el periodista Iñaki Gabilondo en los Teatros del Canal de Madrid. Como muchos de sus libros, las intervenciones públicas del nuevo premio Nobel van más allá de los géneros al uso, son entrevistas, coloquios, ruedas de prensa, charlas magistrales y también algo más. Tal vez por eso a veces hasta los periodistas se lanzan a aplaudirle.<br />
<em><br />
Fuente: <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/ambicion/era/mucho/mayor/ganar/Nobel/era/escribir/buenas/novelas/elpepucul/20101103elpepucul_6/Tes">El País</a></em></p>
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		<title>Crítica a La toma del manuscrito</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2009/12/23/critica-a-la-toma-del-manuscrito/</link>
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		<pubDate>Wed, 23 Dec 2009 15:43:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[narrativa]]></category>
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		<description><![CDATA[La toma del manuscrito Por: Edmundo Paz Soldán Hace algunos años, Cachín Antezana se quejó de que la narrativa boliviana del siglo XX había estado demasiado atada al referente real. Al escritor se le pedían libros y cuentos que dieran cuenta de la esencia de las regiones y la identidad nacional, y el escritor trataba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/12/La-toma-del-manuscrito.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/12/La-toma-del-manuscrito-95x150.jpg" alt="" title="La toma del manuscrito" width="95" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-2379" /></a></center><br />
<strong>La toma del manuscrito<br />
Por: Edmundo Paz Soldán</strong></p>
<p>Hace algunos años, Cachín Antezana se quejó de que la narrativa boliviana del siglo XX había estado demasiado atada al referente real. Al escritor se le pedían libros y cuentos que dieran cuenta de la esencia de las regiones y la identidad nacional, y el escritor trataba de cumplir de la mejor manera posible. De esas demandas de la tradición surgieron algunos grandes textos, pero, con los años, las ataduras sociológicas se fueron convirtiendo en cargas que limitaban buena parte de la producción narrativa nacional.</p>
<p>Quiero creer que las cosas están cambiando. Hay más deseos de explorar otros registros, jugar con los géneros populares, soltarse. Uno de los que está contribuyendo a ese cambio se llama Sebastián Antezana (ninguna relación con Cachín). Antezana, nacido en 1982, publicó el 2008 <strong>La toma del manuscrito</strong> (Alfaguara), ganadora del Premio Nacional de Novela 2007. Recién la pude leer este año, y me entusiasmó descubrir a un narrador puro y duro. La novela tiene una dosis de sofisticación: el proyecto se emmarca dentro de los juegos textuales de Perec y Borges, e incluye traducciones y apropiaciones de textos que remiten a fotos que a la vez remiten a una historia real; cajas chinas que, en su intento por narrar lo que ocurrió en una expedición al África interior en el año 1875, no hacen más que contarnos de la supremacía de la ficción.</p>
<p>Lo que late en cada una de las páginas de<strong> La toma del manuscrito</strong> es el vuelo imaginativo, la fuerza para narrar una historia compleja, para moverse con soltura en torno a múltiples personajes y escenarios. Antezana dialoga con el género policial y con la novela de aventuras y lo hace sin inocencia, pero también sin el deseo de que los juegos textuales ahoguen su proyecto. Se trata de una primera novela, y por ello hay ciertos excesos retóricos. En una literatura caracterizada por la timidez, esos excesos pueden perdonarse. Ya habrá tiempo para pulirlos. Por lo pronto, cuenta más la notable ambición de crear un mundo narrativo autónomo.</p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>El caso del rinoceronte deprimido en Santiago Negro</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Nov 2009 21:15:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Gracias a las fraternidades y debates de Santiago Negro acabo de descubrir al novelesco héroe del chileno Bartolomé Leal, Tim Tutts, un detective keniata que resuelve casos en Nairobi. Su última y peliaguda misión lleva por título <strong>El caso del rinoceronte deprimido</strong>. Sucede en un lodge, en mitad de la selva. Se lee con asombro y, en muchos pasajes, con una sonrisa...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/11/El-caso-del-rinoceronte-deprimido-112x150.jpg" alt="El caso del rinoceronte deprimido" title="El caso del rinoceronte deprimido" width="112" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-2259" /></center><br />
<strong>Santiago Negro<br />
Por: Juan Bolea</strong></p>
<p>En dos semanas he visitado Chile por partida doble: para participar en Santiago Negro, el primer festival iberoamericano de novela policíaca, y para presentar mi última novela en la feria del Libro de Santiago, radicada en el nostálgico espacio de Estación Mapocho. En las verdes avenidas santiaguinas, Santiago Negro no se olvidará fácilmente. Decoraban las calles banderolas con pistolas humeantes, sombreros de fieltro y gabardinas de cuello alzado encubridoras de rostros en penumbra. Ésas y otras pistas podían seguirse desde la plaza de Armas hasta el exclusivo sector de El Golf o las populares casitas de Bellavista, entre las que se conserva La Chascona, residencia, también en forma de barco, como la de Isla Negra, de Pablo Neruda. Pocos saben que, en sus orígenes, Neruda escribió relatos policíacos. Su sobrino me cuenta que nunca dejó de leer a Simenon ni a Agatha Christie, nombres citados con profusión en Santiago Negro en charlas para todos los gustos. Y hubo exposiciones: desde el más clásico cine negro a las modernas técnicas de la Policía de Investigación chilena. El Centro Cultural de España, dirigido por un Andrés Pérez transmutado en comisario, fue un hervidero de escritores, actores, carabineros, detectives, libreros, editores y, sobre todo, gente, un lector numeroso y cómplice.</p>
<p>Por parte española, comparecieron, debidamente esposados, Lorenzo Silva, Juan Madrid, Andreu Martín, Mercedes Castro, Kama Gutier y Domingo Villar. Del lado de los sabuesos chilenos yo conocía a Santiago Brulé, el cosmopolita detective de Roberto Ampuero. En su último encargo (<strong>El caso Neruda</strong>), se afana buscando por media América un supuesto y secreto hijo de Neftalí Reyes. También Ampuero, que enseña en EEUU, es hombre de búsquedas, elegante y amable viajero literario. Allá en su cátedra predica que entre Guzmán de Alfarache y Sam Spade no hay tanta diferencia, siendo notable el débito de la novela negra a la picaresca española.</p>
<p>No tiene mucho de pícaro, sin embargo, el muy santiaguino Heredia, pesquisidor de Ramón Díaz Eterovic, un arquetipo chileno de pura cepa que vive con un gato parlante, tiene por Sancho a un quiosquero y se asoma como nadie al Santiago de ayer y siempre. Su más reciente caso lleva por título<strong> La oscura memoria de las armas</strong>. Gracias a las fraternidades y debates de Santiago Negro acabo de descubrir al novelesco héroe del chileno Bartolomé Leal, Tim Tutts, un detective keniata que resuelve casos en Nairobi. Su última y peliaguda misión lleva por título <strong>El caso del rinoceronte deprimido</strong>. Sucede en un lodge, en mitad de la selva. Se lee con asombro y, en muchos pasajes, con una sonrisa&#8230; Además de estos negros placeres disfruté de otros más protocolarios en el marco de las recepciones culturales propiciadas por el embajador español, Juan Manuel Cabrera, un diplomático progresista y riguroso, excelente lector y, desde ahora, padrino del género policíaco. Entre otras autoridades nos introdujo a Paulina Urrutia, ministra de Cultura del Gobierno de la señora Bachelet, actriz de profesión y, a partir de ésta primera edición de Santiago Negro, como una Bacall chilena, mujer fatal para los enemigos del género.<br />
Pisaremos las calles nuevamente.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.tiempodehoy.com/default.asp?idpublicacio_PK=50&#038;idnoticia_PK=59157&#038;idseccio_PK=630">www.tiempodehoy.com</a></p>
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		<title>Ministerios del miedo</title>
		<link>http://www.ecdotica.com/2009/08/06/ministerios-del-miedo/</link>
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		<pubDate>Thu, 06 Aug 2009 16:20:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Pero Homero Carvalho con <strong>La maquinaria de los secretos </strong>no ha escrito una novela policiaca. A ratos el lector puede dudar de si lo que está leyendo es una novela y no un rotundo y vibrante alegato fiscal que pone en la picota a la desvergüenza, el desprecio por los derechos más elementales ejercido por políticos sin escrúpulos que hacen de la burla del ciudadano un oficio y del detentar el poder su único objetivo. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/08/La-maquinaria-de-los-secretos-118x150.jpg" alt="La maquinaria de los secretos" title="La maquinaria de los secretos" width="118" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-1908" /></center></p>
<p><strong>Ministerios del miedo<br />
Por: Miguel Sánchez-Ostiz (*)</strong></p>
<p>La realidad que nos toca vivir es tan intrincada que en ocasiones solo la invención novelesca, el cabe imaginar, puede dar cuenta eficaz de ella. Y en algunos momentos es la novela negra la que puede dar fe de aquello que nadie quiere contar o aún siendo del dominio público, se atreve a publicar: los secretos a voces y las mentiras que el aplauso o el ejercicio del poder hacen verdades. Si los abusos del poder son cosa de novela policiaca, es otra cosa, son invenciones, monstruos de la imaginación desbocada del escritor.</p>
<p>Pero Homero Carvalho con <strong>La maquinaria de los secretos </strong>no ha escrito una novela policiaca. A ratos el lector puede dudar de si lo que está leyendo es una novela y no un rotundo y vibrante alegato fiscal que pone en la picota a la desvergüenza, el desprecio por los derechos más elementales ejercido por políticos sin escrúpulos que hacen de la burla del ciudadano un oficio y del detentar el poder su único objetivo. </p>
<p>Homero Carvalho se ha atrevido con una realidad laberíntica, convulsa, la boliviana de hoy, indescifrable para un extranjero, como es el caso de quien estas líneas escribe, refiriéndose de manera directa a políticos bolivianos en activo y, sospecho, que a personajes que han tenido su participación en las fechorías de las dictaduras por las que pocos han pagado.</p>
<p>La novela de Homero Carvalho es una novela boliviana, sí, por la época, el contexto, los personajes, pero los asuntos de los que en ella trata exceden en mucho las fronteras de Bolivia y su realidad política y cultural, porque habla de una época, la nuestra, en la que en aras de la seguridad y del miedo inducido y cultivado con esmero, los ciudadanos han ido dejando en manos del ministerio del Miedo, su privacidad y una parte de la libertad que podían ejercitar. Y esto no es privativo, ni mucho menos, de Bolivia. Como tampoco lo es la corrupción de lenguaje al servicio del engaño, practicado por políticos, financieros, comunicadores, empresarios&#8230;</p>
<p>El poder incuestionable de los servicios de inteligencia, antes y sobre todo después del 11-S y del 11-M, es algo que no se pone en tela de juicio jamás. Sacrosantos. En unos países más que en otros. Las cloacas, las redadas, los crímenes de estado, las muertes inexplicables, los sobornos y los hundimientos de políticos, la aparición milagrosa de datos de la vida privada de políticos o escándalos financieros que siempre aparecen en el momento oportuno, no se discuten. Están ahí. Nos facilitan la vida, aunque formen parte de una espesa tela de araña que pueden ahogarnos. Y de esto trata <strong>La maquinaria de los secretos</strong>.</p>
<p>Hablar de los servicios de Inteligencia es un riesgo. Primero porque por lo que el mismo Carvalho dice, el público o bien piensa que es algo parecido a los extraterrestres o un asunto novelesco y solo novelesco, o es cosa que sucede en otra parte, en países totalitarios, nunca en el suyo, en Bolivia, por ejemplo, sí, pero también en la Europa del humanismo y los derechos humanos, donde los dossieres se pagan a precio de oro, y la información es un mercado pujante en el que invertir y hacerse rico. Y segundo porque puedes pagarlo caro, y esto es cosa de broma hasta que pagas el capricho. El sentido del humor de los políticos suele ser proporcionalmente inverso a su vanidad, y cualquier lector puede darse cuenta de la ambición y el arrojo puesto en juego por Carvalho. </p>
<p>Al margen del vigor cierto de su prosa o de la calidez que Homero Carvalho ha puesto en la construcción de su personaje, ese agente de inteligencia a punto de jubilarse que ve como pasa de ser cazador a ser presa, <strong>La maquinaria de los secretos</strong> es una novela melancólica e inquietante. Melancólica por los personajes puestos en escena, inquietante por la parte que puede tocarnos en esa comedia. No es fácil defenderse en un tiempo de sociedades que tienden a la protección ciega del autoritarismo y renuncian a espacios de libertad en aras de una seguridad. Lo ya repicado y siempre olvidado. Hasta que violentan tu puerta, son imponderables que les suceden a otros.</p>
<p>(*) Miguel Sánchez-Ostiz. Premio Herralde de Novela. España</p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Cultura de luto. Murió Mario Benedetti, sembrador de conciencias libres e inclaudicable ética</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2009 14:23:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Autores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Dejó de existir, en la víspera, a los 88 años de edad, el poeta, novelista y ensayista Mario Benedetti, figura emblemática de la literatura uruguaya e insoslayable referente ético, que plasmó en su vasta obra su fuerte compromiso político y social.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/05/benedetti-102x150.jpg" alt="benedetti" title="benedetti" width="102" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-1651" /></center><br />
<strong>Una vida de militancia por la literatura y la justicia social<br />
Por: Hugo Acevedo</strong></p>
<p>Dejó de existir, en la víspera, a los 88 años de edad, el poeta, novelista y ensayista Mario Benedetti, figura emblemática de la literatura uruguaya e insoslayable referente ético, que plasmó en su vasta obra su fuerte compromiso político y social.</p>
<p>Su prolongado periplo creativo ­que se edificó sobre el talento, la pasión, el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio- fue un auténtico ejemplo para varias generaciones y un paradigma ineludible de la más acendrada militancia por la dignidad y la justicia social.</p>
<p>No en vano, Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Forugia fue admirado fuera de fronteras, donde cosechó un sólido prestigio y numerosos galardones y distinciones, en reconocimiento a su descollante aporte a las letras castellanas.</p>
<p>Sin embargo, quizás uno de los mayores méritos de Benedetti haya sido haber logrado una suerte de entrañable romance con su multitudinaria legión de lectores, que se nutrió de la comunicación, la sensibilidad y la cabal comprensión del sentir popular.</p>
<p>Benedetti fue un retratista por antonomasia, que interpretó, como pocos el espíritu de la idiosincrasia uruguaya, con una mirada que excedió claramente los marcos geográficos y culturales de nuestra pequeña comarca.</p>
<p>La universalidad de sus temas y abordajes erigió a su obra en una suerte de catálogo, que atesoró el sentir, la pasión y los sueños de un país que comparte las mismas vicisitudes que sus hermanos latinoamericanos.</p>
<p>En una reciente biografía titulada <strong>Benedetti: un mito discretísimo</strong>, la crítica literaria y gestora cultural Hortensia Campanella condensó la experiencia vital de este hombre excepcional, que resistió incólume la intolerancia, el denuesto, la censura, la persecución política y un largo exilio durante la dictadura.</p>
<p><strong>Su peripecia vital</strong><br />
Mario Orlando Hamlet Brenno Benedetti Forugia nació el 14 de setiembre de 1920 en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó. Su familia se trasladó a Montevideo, cuando el futuro poeta tenía apenas cuatro años.</p>
<p>Ese fue el comienzo de su romance con nuestra capital, que condensó en múltiples narraciones y composiciones poéticas que revelan minuciosamente sus hábitos, costumbres e inflexiones emocionales.</p>
<p>Cursó estudios primarios en el Colegio Alemán, iniciando prematuramente un periplo que fusionó la experiencia con la palabra, ejes de su vasta producción literaria.</p>
<p>Paralela a su pasión por la escritura creció su impetuosa pulsión por la lectura, que coadyuvó, en forma determinante en su formación intelectual. También fundó un periódico que solía distribuir entre sus vecinos.</p>
<p>Mario Benedetti afrontó una adolescencia dura, ya que a los 14 años debió abandonar sus estudios secundarios para comenzar a trabajar en una casa de repuestos de automóviles.</p>
<p>También fue taquígrafo, cajero, traductor y funcionario público, pero su segunda gran pasión, además de la literatura, fue el periodismo.</p>
<p>Ese contacto temprano con el trabajo le permitió conocer a fondo diversos ambientes, particularmente el mundo bastante gris de las oficinas. Esa experiencia nutrió su obra de los primeros tiempos.</p>
<p>Entre 1938 y 1941 residió en Buenos Aires y, mientras se afirmaba su vocación literaria, trabajó como taquígrafo, cadete oficinista y, más tarde, gerente de una inmobiliaria.</p>
<p>En 1945, ya de regreso en Montevideo, publicó su primer libro de poemas <strong>La víspera indeleble</strong>, que él mismo consideraba como un mero experimento carente de mayor relevancia.</p>
<p>Su insoslayable pasión por el periodismo le permitió ingresar al emblemático semanario &#8220;Marcha&#8221;, donde se formó junto a Carlos Quijano y otros referentes de la denominada generación del 45, de la cual fue uno de los más brillantes exponentes.</p>
<p>Su vínculo con dicha publicación independiente terminó en 1974, cuando la dictadura cívico militar concretó su cierre definitivo, en el marco de su operativo de arrasamiento de las voces opositoras.</p>
<p>Benedetti se casó con Luz López Alegre, con quien compartió casi toda su vida, pese a las exigencias del trabajo y su prematuro compromiso con las ideas de izquierda, que le demandaron un importante esfuerzo de militancia.</p>
<p>En 1948, dirigió la revista literaria &#8220;Marginalia&#8221; y ese mismo año publicó el volumen de ensayos <strong>Peripecias y novelas</strong>, que fue marcando su itinerario creativo.</p>
<p>Un año después, integró el consejo de redacción de la revista &#8220;Número&#8221;, una de las publicaciones culturales más importantes de la época, cuya primera etapa se extendió hasta 1955.</p>
<p>La primera expresión de su fuerte militancia y su alto nivel de compromiso fue su participación en el movimiento contra el Tratado Militar con los Estados Unidos. Su postura antiimperialista se mantuvo incólume hasta su muerte.</p>
<p>Con <strong>Quién de nosotros</strong> (1953) y <strong>Poemas de la oficina</strong> (1956), el autor inauguró una nueva veta temática hasta ahora no transitada por el género poético.</p>
<p>En 1957, el escritor viajó por primera vez a Europa, visitando nueve países en su calidad de corresponsal de &#8220;Marcha&#8221; y &#8220;El Diario&#8221;. También visitó Estados Unidos en 1959, donde recogió también una valiosa experiencia que afirmó su condición de militante contra el imperialismo.</p>
<p>Su visita a la potencia del Norte coincidió naturalmente con el triunfo de la revolución cubana, hito histórico que fue determinante en su consolidación ideológica.</p>
<p>La publicación de <strong>Cuentos montevideanos</strong> fue uno de los sustentos de su concepción urbana de su narrativa, que ya ingresaba con mayor profundidad en la conciencia de un país enfrentado a una crisis de identidad.</p>
<p>Un libro referente de su producción, que se considera clave en la impronta crítica del autor, es <strong>El país de la cola de paja</strong>.</p>
<p>Sin embargo, recién con la edición de <strong>La tregua</strong> ­su novela más difundida y aclamada-, Benedetti comenzó a ingresar en el corazón de miles de lectores de todas las edades.</p>
<p><strong>La tregua</strong>, que es una historia de amor mínima pero potentemente emotiva, tuvo más de un centenar de ediciones, fue traducida a diecinueve idiomas y adaptada al teatro, el cine y la televisión.</p>
<p>Junto a <strong>El país de la cola de paja</strong>, <strong>La tregua</strong> es el otro título que afianza un espíritu de denuncia y toma de conciencia ante la crisis de una sociedad que comenzaba dramáticamente a fragmentarse.</p>
<p>Su obra poética de la época se sintetiza en dos títulos referentes: <strong>Poesías del hoy por hoy</strong> y su primera edición de <strong>Inventarios</strong>, que condensa textos concebidos en el período 1950-1958.</p>
<p>A mediados de la década de los sesenta del siglo pasado, Mario Benedetti trabajó en el diario &#8220;La Mañana&#8221;, donde publicó crítica de teatro. También colaboró con la revista humorística &#8220;Peloduro&#8221; y escribió crítica de cine en &#8220;La tribuna popular&#8221;.</p>
<p>Poco después de publicar <strong>Gracias por el fuego</strong>, viajó por primera vez a La Habana, para participar, en calidad de jurado, en el concurso Casa de las Américas. El escritor vivió durante un año en la capital cubana, adonde regresó reiteradamente. Su vinculación con Casa de las Américas fue permanente y trabajó en su biblioteca y varias veces como jurado. Sus obras han sido publicadas infinidad de veces por las principales editoriales cubanas y sus textos son estudiados en escuelas y facultades.</p>
<p><strong>Exilio y regreso</strong><br />
A su intensa actividad literaria y periodística, el poeta sumó su cada vez más intensa militancia política, que le llevó a ser cofundador del Frente Amplio, en 1971.</p>
<p>Ese mismo año publicó <strong>El cumpleaños de Juan Ángel</strong> y fue designado director del Departamento de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Humanidades.</p>
<p>Su inclaudicable compromiso con la izquierda que condensó siempre en sus textos, lo expuso a las represalias de la dictadura militar instalada en junio de 1973. La dictadura censuró y prohibió su obra y lo proscribió y persiguió personalmente.</p>
<p>A raíz de esta situación, debió emprender el camino del exilio, trasladándose inicialmente a Buenos Aires. Su libro <strong>El escritor latinoamericano y la revolución posible</strong> (1974) marcó a fuego su papel de inclaudicable oposición a los gobiernos autoritarios instalados en el continente.</p>
<p>Amenazado por la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) partió rumbo a Perú, donde fue rápidamente deportado. En esas circunstancias, regresó a Cuba como exiliado.</p>
<p>Sin embargo, pese a la lejanía de su patria natal y a ser censurado por la dictadura, Benedetti siguió escribiendo y publicando: <strong>Con y sin nostalgias</strong> (cuentos), <strong>La casa y el ladrillo</strong> (poemas), <strong>Pedro y el capitán</strong> (obra teatral) y <strong>Cotidianas</strong> (poesía).</p>
<p>En 1980, ya en Palmas de Mallorca, comenzó a concebir <strong>Primavera con una esquina rota</strong>, que vio la luz dos años después.</p>
<p>La aparición de <strong>Vientos del exilio</strong> (1981) retrató elocuentemente el perfil eminentemente nostálgico de un intelectual que, pese a añorar a su país, nunca abdicó de su papel de fuerte opositor al gobierno autoritario que detentaba el poder en Uruguay.</p>
<p>También residió en Madrid, donde es admirado y tuvo residencia paralela durante un buen tiempo, aún luego del final de la dictadura.</p>
<p>Su regreso a Uruguay tras la restauración de la democracia, contribuyó a transformarlo ­más que antes- en una figura admirada y venerada.</p>
<p>Publicó artículos periodísticos en Brecha y sus principales obras fueron publicadas por LA REPUBLICA.</p>
<p>Su itinerario creativo prosiguió durante la década de los ochenta, con la publicación de sus <strong>Cuentos completos</strong> (1986) y <strong>Yersterday y mañana</strong> (1989).</p>
<p>En la década de los noventa, apareció otra recopilación de <strong>Cuentos completos</strong>, el conjunto de ensayos <strong>El ejercicio del criterio</strong> y el libro de poesías <strong>El olvido está lleno de memoria</strong>.</p>
<p><strong>Legado perpetuo</strong><br />
Pese a sus crecientes problemas de salud y al doloroso luto derivado de la muerte de su gran amor, jamás dejó de crear, editando casi un libro por año. Su último título, <strong>Testigo de uno mismo</strong>, data de mediados de 2008.</p>
<p>Aunque fue premiado y condecorado en varios países extranjeros, el reconocimiento en su Uruguay le llegó recién en 2005, cuando le fue otorgado el título Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad de la República.</p>
<p>Autor de casi medio centenar de libros de poesía, novela, cuentos, ensayos y biografías Mario Benedetti fue, sin dudas, una de las figuras más descollantes de la literatura uruguaya contemporánea. Sus obras fueron llevadas al cine, al teatro y también inspiraron canciones de Joan Manuel Serrat y Pablo Milanés, entre otros interpretes de América y del mundo entero.</p>
<p>La variedad del universo literario benedettiano, que suele resultar inclasificable, tiene un registro que le otorga coherencia y la suprema cualidad de establecer una fuerte relación de complicidad con el lector.</p>
<p>La escritura de Benedetti fue brillante y provocadora, despertadora de conciencia crítica y fuertemente comprometida con la realidad y con las necesarias transformaciones sociales y políticas que requiere el continente americano.</p>
<p>Su pluma fue una suerte de antídoto contra la resignación, la frivolidad y la hipocresía de los falsarios que pretenden monopolizar el discurso histórico.</p>
<p>Aunque siempre cultivó el humor de sesgo inteligentemente irónico, el emblemático escritor fue un agudo crítico del autoritarismo, el imperialismo y el monopolio del poder.</p>
<p>Su vasta obra constituye, sin dudas, un legado perpetuo que contribuirá a seguir formando a las futuras generaciones en la dignidad, la solidaridad y el compromiso ético.</p>
<p>Fuente: http://www.prensaescrita.com/<a href="http://www.prensaescrita.com/diarios.php?codigo=AME&#038;pagina=http://www.larepublica.com.uy"></p>
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		<title>La Francesita</title>
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		<pubDate>Fri, 15 May 2009 14:18:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Francesita De Alcides Parejas Moreno La Francesita es una apasionante novela que relata con profunda sensibilidad un romance añejo entre Alcides d´Orbigny, el peregrino investigador francés que visitó el Oriente boliviano y quedó preso en la sensualidad de Clotilde, una preciosa damita cruceña que sufrió toda su vida por el transhumante caballero. Alcides Parejas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/05/lafrancesita-119x150.jpg" alt="lafrancesita" title="lafrancesita" width="119" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-1647" /></center><br />
<strong>La Francesita<br />
De Alcides Parejas Moreno</strong></p>
<p><strong>La Francesita</strong> es una apasionante novela que relata con profunda sensibilidad un romance añejo entre Alcides d´Orbigny, el peregrino investigador francés que visitó el Oriente boliviano y quedó preso en la sensualidad de Clotilde, una preciosa damita cruceña que sufrió toda su vida por el transhumante caballero.</p>
<p>Alcides Parejas Moreno, maestro del lenguaje, ha tejido una trama fina en la que ficción y realidad se funden. <strong>La Francesita</strong>, más allá del drama de un amor frustrado, muestra estampas sociales, religiosas, políticas y culturales de la época, con el dinamismo y color de una cámara cinematográfica. </p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Conductas erráticas</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 20:56:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Conductas erráticas Primera antología boliviana de no-ﬁcción Selección y prólogo a cargo de Maximiliano Barrientos y Liliana Colanzi Prefacio de Juan Villoro: Conductas erráticas reúne los ritos de iniciación de catorce autores bolivianos. En estos textos de búsqueda interior la pregunta decisiva es: «¿por qué diablos escribimos?». Los narradores se exploran a sí mismos con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/05/conductas-erraticas-115x150.jpg" alt="conductas-erraticas" title="conductas-erraticas" width="115" height="150" class="aligncenter size-thumbnail wp-image-1639" /></center><br />
<strong>Conductas erráticas<br />
Primera antología boliviana de no-ﬁcción<br />
Selección y prólogo a cargo de Maximiliano Barrientos y Liliana Colanzi</strong></p>
<p><strong>Prefacio de Juan Villoro:</strong><br />
<strong>Conductas erráticas</strong> reúne los ritos de iniciación de catorce autores bolivianos. En estos textos de búsqueda interior la pregunta decisiva es: «¿por qué diablos escribimos?». Los narradores se exploran a sí mismos con la intrépida franqueza de quien encara su vida como una tierra novedosa. Con ironía, con dolor, con pasión, descubren las claves de su destino. Para curarse de peores hábitos, adquieren el irrenunciable vicio de escribir. Pocos libros ofrecen tan ricos ejemplos del despertar literario. </p>
<p>Los orígenes de estas vocaciones no pueden ser más variados: una mujer le teme a un cocodrilo que se tragó algo más temible que el despertador del Capitán Garﬁo; un novelista en ciernes sobrevive gracias a los goles que mete en Estados Unidos; un fervoroso amante del rock transita de Led Zeppelin y Jimi Hendrix a los metales pesados de la escritura; una chica rebelde recorre todas las parrandas hasta descubrir que no hay vértigo superior al de contar el vértigo; un cuentista advierte que la verdadera tierra de nadie no está en el desierto de Paris, Texas sino en la página en blanco. </p>
<p>Estas búsquedas individuales comparten espacio con un magníﬁco retrato de la Bolivia de Evo Morales, el mapa público donde ocurren las vidas privadas de los autores.</p>
<p><strong>Conductas erráticas</strong> es el sitio donde catorce expedicionarios bolivianos viajan al fondo de sí mismos para encontrar, a través de la escritura, la excepcional salida al mar que tiene su país.<br />
Juan Villoro, México DF, febrero 2009</p>
<p><em>(La antología <strong>Conductas erráticas</strong> se presenta el 4 de junio a las 19:00 en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz. La foto de tapa es de Sergio Ribero)</em></p>
<p><strong>Autores</strong><br />
Juan González-Hacia la esquina de Jimi<br />
Rodrigo Hasbún-Muestrario de guerra: literatura y vida<br />
Maximiliano Barrientos-Planetas errantes<br />
Anabel Gutiérrez-Niñas, cocodrilos y heladeras<br />
Edmundo Paz Soldán-El Sur en el Sur<br />
Pablo Ortiz-Evo, Estado y sociedad civil<br />
Liliana Colanzi-Todas las ﬁestas del mañana<br />
Inga Llorenti-Rebelde buen corazón<br />
Fernando Barrientos-Rabiosos/Juguetes/Perdidos<br />
Miguel Ángel Devia-A La Habana en taxi<br />
Giovanna Rivero Santa Cruz-85<br />
Wilmer Urrelo Zárate-Ya nada con esa tierna infancia<br />
Paul Tellería Antelo-El Mono<br />
Sebastián Antezana-Náufragos </p>
<p>Fuente: <a href="http://the-stranger-.blogspot.com/2009/05/conductas-erraticas.html">http://the-stranger-.blogspot.com/2009/05/conductas-erraticas.html</a></p>
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		<title>El futuro no es nuestro</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jan 2009 14:58:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[Giovanna Rivero]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva narrativa latinoamerica]]></category>

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		<description><![CDATA[El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericanaNarrativa Mi futuro, tu futuro, el futuro Alejados del lugar común que señala que el futuro pertenece a los más jóvenes, los autores de El futuro no es nuestro, nacidos entre 1970 y 1980, contribuyen con sus relatos a una antología que, desde el título, apunta que no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href='http://www.ecdotica.com/2009/01/28/el-futuro-no-es-nuestro/1379/' rel='attachment wp-att-1379' title='el-futuro-no-es-nuestro.jpg'><img src='http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2009/01/el-futuro-no-es-nuestro.thumbnail.jpg' alt='el-futuro-no-es-nuestro.jpg' /></a></center><br />
<strong>El futuro no es nuestro. Nueva narrativa latinoamericanaNarrativa<br />
Mi futuro, tu futuro, el futuro </strong></p>
<p>Alejados del lugar común que señala que el futuro pertenece a los más jóvenes, los autores de <strong>El futuro no es nuestro,</strong> nacidos entre 1970 y 1980, contribuyen con sus relatos a una antología que, desde el título, apunta que no hay optimismo posible en este presente por momentos desolador.</p>
<p>Asumiendo con madurez esa premisa, los cuentos aquí reunidos recorren un vasto universo narrativo -en el que nada de lo que el mundo pueda ofrecer resulta ajeno- para apropiarse de esa cultura del mestizaje, de la inmigración, de la mezcla que es propia de América Latina como de ningún otro continente. </p>
<p>Despojados de ese futuro entendido como esperanza, el único futuro que en verdad les pertenece es el literario.</p>
<p>Diego Trelles Paz reúne a veinte escritores latinoamericanos nacidos entre 1970 y 1980 en una antología que no solo ofrece una panorámica de la producción literaria actual en la región, sino que da cuenta de una “forma de afrontar el acto de la escritura” de un grupo de autores nacidos poco después de mayo del 68, educados en su mayoría en el marco de dictaduras militares, testigos de sucesos como la caída del muro de Berlín, la represión militar, el derrumbe de las Torres Gemelas, las invasiones a Irak, la aparición de Internet&#8230;</p>
<p>Inmersos en una suerte de disgregación germinal, alejados de la concepción de novela total, estos narradores no buscan ser fieles a la historia de un país o legitimar un origen que ya no resulta vital. Ni raíces ni tradiciones limitan el pacto con la ficción, dice Trelles Paz.</p>
<p>Una brillante selección de talentos que retrata la diversidad pero también las analogías de una América latina desencantada que se cuela en los mundos íntimos y estalla en relatos.</p>
<p><strong>Selección y prólogo de Diego Trelles Paz. </strong></p>
<p>Autores: Oliverio Coelho y Samanta Schweblin (Argentina), Giovanna Rivero (Bolivia), Santiago Nazarian (Brasil), Juan Gabriel Vásquez y Antonio Ungar (Colombia), Ena Lucía Portela (Cuba), Lina Meruane y Andrea Jeftanovic (Chile), Ronald Flores (Guatemala), Tryno Maldonado y Antonio Ortuño (México), María del Carmen Pérez Cuadra (Nicaragua), Carlos Wynter Melo (Panamá), Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo (Perú), Yolanda Arroyo Pizarro (Puerto Rico), Ariadna Vásquez (República Dominicana), Ignacio Alcuri (Uruguay) y Slavko Zupcic (Venezuela).</p>
<p><strong>Biografía</strong><br />
DIEGO TRELLES PAZ nació en Lima, Perú, en 1977. Es bachiller en cine y periodismo por la Universidad de Lima, y doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Texas en Austin. Publicó el libro de relatos Hudson el redentor (y otros relatos edificantes sobre el fracaso) (2001) y la novela El círculo de los escritores asesinos (2005), traducida al italiano. Relatos suyos han aparecido en las antologías Destellos digitales. Escritores peruanos en los Estados Unidos (2005), Pequeñas resistencias 4. Antología del nuevo cuento norteamericano y caribeño (2005) y Nacimos para perder (2007). Participó en el libro de homenaje Roberto Bolaño. Una literatura infinita (2005) y prologó El arca. Bestiario &#038; Ficciones (2008), compilación de cuentos sobre animales que reúne a 31 escritores de América Latina y España. Actualmente, se desempeña como profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Binghamton, Nueva York. </p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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