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‘Pasos y voces’, otro hito en el mapa poético de Mitre


‘Pasos y voces’, otro hito en el mapa poético de Mitre
Por: Liliana Carrillo

Eduardo Mitre analiza la obra de nueve poetas en el libro de ensayo y antología Pasos y voces

En tres libros de ensayo y antología, Eduardo Mitre ha logrado configurar un mapa de la poesía boliviana desde el siglo XIX. Esta historia, “canónica” si se quiere, contenida en El árbol y la piedra (1988), De cuatro constelaciones (1994) y El aliento y las hojas (1998) ahora se completa con la publicación de Pasos y voces: nueve poetas contemporáneos de Bolivia.

La obra, que será presentada por el propio Mitre el martes en el Espacio Patiño, analiza y antologa la obra poética de Hilda Mundy, Yolanda Bedregal, Juan Cristobal MacLean, Eduardo Nogales, Rubén Vargas, Vilma Tapia, Benjamín Chávez, Mónica Velásquez y Jessica Freudenthal. Vates sin aparente nexo ni estético ni generacional.

En el prólogo del libro, Mitre explica que ha querido remediar la ausencia de Mundy y Bedregal en su antología previa El árbol y la piedra; abriendo su nuevo ensayo con las dos poetas. Ése es el engranaje que permite articular otras continuidades: “Mundy y Bedregal se hallan en el inicio fundacional de dos líneas de poesía que han de continuarse ejemplarmente en voces posteriores, presentes en esta antología; me refiero a Mónica Velásquez, quien prolonga el acento confesional y penitente de Bedregal, y a Jessica Freudenthal, cuya escritura, harto lúdica, muestra, pese a su dramatismo, una clara afinidad con la obra de Mundy”, dice el autor.

Hecha de préstamos, reelaboraciones, reescrituras se presenta a la poesía boliviana para Mitre. Y es que en la historia sincrónica que arma el vate no hay lugar para las rupturas sino para las continuidades. “Resulta evidente —escribió en el prólogo de De cuatro constelaciones— que en la literatura boliviana la vanguardia no entraña, con relación al modernismo, una ruptura; es más bien su inflexión casi natural, a tal punto que, más que un cambio radical, cumple hablar de una continuidad cambiante, innovadora, pero no esencialmente distinta”.

Esa continuidad entre el modernismo y la vanguardia ya fue analizada por Mitre a partir de la lectura de la obra de Óscar Cerruto, Antonio Ávila Jiménez, Jaime Saenz, Julio de la Vega y Edmundo Camargo en El árbol y la piedra.

Los modernistas fueron desgajados de a poco en De cuatro constelaciones con lecturas de las poéticas de Ricardo Jaimes Freyre, Franz Tamayo, Gregorio Reynolds y José Eduardo Guerra. Las voces de los contemporáneos hicieron coro, con antología incluida, en El aliento y las hojas que consigna a Matilde Casazola, Norah Zapata Prill, Blanca Wiethuchter, Humberto Quino, Guillermo Bedregal, María Soledad Quiroga y Antonio Rojas.

Ahora, el mapa se completa en Pasos y voces con la inclusión de las citadas Mundy y Bedregal, sus herederas: Velásquez y Freudenthal y, en entre los extremos, un grupo de poetas pertenecientes a distintas tradiciones: Juan Cristobal MacLean, Eduardo Nogales, Rubén Vargas, Vilma Tapia, Benjamín Chávez. A todos, Mitre les dedica un ensayo: “Para la antología no he seguido otro criterio que el basado, en mi opinión, en la calidad (la intensidad) de los poemas”, explica el autor.

Aquí, un paréntesis, y es que el aporte de Plural con la publicación de Pasos y voces: nueve poetas contemporáneos de Bolivia se desluce con algunos errores de edición. En la página 55, se cita entre las obras de Juan Mac Clean Paran los clarines, cuando el poeta es autor de Paran los clamores. En la página 100, una nota indica que el ensayo de Mitre sobre Bedregal está publicado en El árbol y la piedra; cuando figura en El aliento y las hojas. Hay más.

Pero lo importante es que Pasos y voces confirma una convicción de Mitre: la poesía es “el deseo por compartir-conversar con otro cuerpo, otro poeta, otro estado (la muerte)”. Esa premisa practicada vitalmente en su obra creativa se traslada con igual énfasis a sus ordenamientos críticos. No es casual, por tanto, que encuentre relaciones permanentes como el discurso del poder que iniciará Tamayo y continuará Cerruto; la erótica del cuerpo que diseña Camargo que será transformada en hálito urbano por Saenz o en el acento penitente de Bedregal que hallaría continuidad en la voz dolida y doliente de Velásquez.

No sólo estética, fundamentalmente calidad es lo que postula Mitre en sus ahora cuatro ensayos antológicos. Lo claro, sí, en su intento por ordenar la creación poética boliviana, es la defensa de la poesía, como un deber, como un reto, y en última instancia, como un acto de fe.

Fuente: La Razón

Poema: Crepúsculo de Gianni Prado


Crepúsculo
Por: Gianni Prado Herrera

miedo otra vez de seguir viviendo
de despertar a oscuras en una clara mañana
el paisaje está borroso,
la casa rajada,
mi alma oculta entre paredes

miedo de ver mi oscuro reflejo
de no ver luz en mis apagados ojos
mares a lo lejos, risas sin tiempo
un día que muere,
años enmohecidos por el dolor de tus besos

miedo de no poder amarte;
de no poder descifrar
el apocalíptico laberinto de tu cuerpo esbelto
tú: no estás.
el mundo recrudece.
el viento polvo se ha vuelto

miedo de mi tumba; de un cementerio vacío al final del camino
de una soledad recurrente sin adiós
miedo al fin de dar pasos sin retorno
de quedarme solo
de ser niño, hombre y espíritu.

Fuente: Ecdótica

Presentación del libro “Letrina” de Carlos Gutiérrez Andrade


El hacedor de cuitas
Por Clider Gutierrez Aparicio

Has emprendido el viaje con la esperanza de que con tus huesos harán escapularios, has salido de tu útero amoroso para anunciar tu tam tam a los muertos por arrobas, a los muertos por costales, párvulos pichones, perros chotacabreros; pero sabes bien que Dios no va a perdonar tus pecados, esta emputado con voz, dice que andas paseándote de aquí para allá, cantando a tu amada agusanada, mil veces te ha dicho: levántate, toma tu higadito y vete a tu casa que no todos los días es todo santos…

Te crees el desperfecto del Mito de Platón, desatino del hacedor, estragado demiurgo, Sibarita, remedo de Orfeo o Pan, Fauno, profesor sin ítem, filósofo de la buena chicha y el picante de lengua, amante de las griegas-troyanas con pollera, cholitas con sabor a picante, día a día luchas por matar a ese animal sentimental que llevas dentro, mejor no lo mates, quédate con el…

Yo sé que sabes en el fondo que el desprecio es una manzana podrida con hartos gusanos que hay que saber comer, no hay que desesperar, tu poesía va a píe, tiene callos en los pies, de tanto camino recorrido por senderos abruptos, abrojados, poeta del periplo de la cachimba, después de una noche de parto, semental cimarrón, estás que estallas, ya sabes que la poesía es detestarse a si mismo, que estamos desatendidos y que hay que buscarse la vida como un payaso que hace reír a la gente con su gran tristeza, caminar de espaldas, saltar, arrodillarse, andar de puntillas, equilibrarse en un solo pie, ponerse boca abajo, servir el vino, hacerles olvidar su dolor, y que entiendan de una buena vez por todas que sólo la Muerte es divina, infinita, irremediable, que hay que morirse de asombro, y que la mayor gracia es haber nacido y tener que morir…

Decir que somos cucarachas, que nos devoramos entre sí, es lo mejor que haz dicho, por eso estás solo, a algunos ya les han dado su bofe y no les ha gustado, tu estás contento…

Hay que tomar el vacío entre las manos, en la vida, se está siempre buscando un árbol grande para descansar en su sombra, para después sentir malestar por el descanso, por eso digo que estamos hechos para el descontento, acompañados de las cosas, condenados a muerte, nada se consume hasta el fondo, hay un vacío que no se llena con nada, se vive mediante la complacencia, siempre despidiéndose de todo y de todos, cautivos en la consciencia, remendando nuestro corazón con un poco de alegría y muchas veces con rabia, dándonos golpes en el pecho por las averías que hacemos, que se deben pensar bien las cosas o sino se lamenta, creyéndonos inocentes, mendigos del polvo que el cielo atesora en silencio, vivimos consolándonos, unos rezando de corazón, otros enterrando a sus muertos, otros muriendo en silencio, otros con miedo a morir, otros muertos en vida, otros muriéndose con sus muertos, otros echándose la culpa de sus desdichas, otros con la esperanza de no sufrir mas, otros volviéndose locos, otros maldiciendo su suerte, otros queriendo matarse, otros queriendo olvidar, otros indignados, otros queriendo ser Diablo por un día…

Qué nos queda sino triscar esta desazón, sólo nacen dolores, diluido en azahares y albahacas de rigores, muriendo de a poco, a tragos cortos…

Después de ir por todas las universidades de la perdición, gobernador de tus calamidades, mamando la ubre de tu cariño muerto, avinagrado, con tus deshuesadas esperanzas, hay días en que esta ciudad infinita de hollada te abraza como una mujer desnuda presta a hacerte la guerra, homínido urbano, en la calle del buen morir, esperando el último micro, que te lleve a habitar tus buenos hábitos alcahuetes con tu amada niña-adulta-embrión…

Cuantas esperanzas difuntas…

Hay que celebrar este espectáculo, hay que challar tus versos, con las perras malditas, ratas inmundas, cerdos con alas, monos zumbadores, hienas del cementerio, perros carroñeros, buitres de mal agüero, gatos con garras, cuervos festivos…

Celebremos entonces con esta cuequita:

cuando seré ese fósil
soledad que de lejos
inunda esta herida en
mi bufona existencia.

si a la hora de morir
en percudida calavera
agonizando revivan
los cadáveres alegres.

Fuente: Ecdótica

Cuaderno de notas


Cuaderno de notas

Uno de los placeres de asistir a una feria del libro, es descubrir libros, autores, editoriales. Todo nuevo, libros listos para ser leídos. También está el placer de charlar con escritores, editores, lectores quienes te recomiendan novedades. Descubrir ediciones nuevas que ni sabías que existían (como me pasó con el Tercer Reich de Roberto Bolaño y la edición Vintage hecha en los Estados Unidos).

Fue una grata sorpresa conocer a Editorial Tatú, una nueva propuesta en el ámbito editorial en Bolivia que es manejada por la incansable Annelise Arrázola y Roberto Dávila Urriolagoitia. Me regalaron los poemarios de Albanella Luena Chávez Turello titulado Cuaderno de Notas y Guitarra y Solo de Willy Andrés Acosta Ortega, que inauguran su producción bibliográfica.

Lo lindo de la poesía, a mi gusto, es que esta tiene que llegarle a quien la lee, moverlo, emocionarlo y eso precisamente me pasó con los poemas de Albanella: “mientras muere el azul profundo / y se condiciona a esperar que aparezca la sombra / mientras el revés de mis manos aturdidas se imbuye / con el silencio se refugia / en la madrugada inasible de tus piernas / sin / nuestra vida / que era antes / el aquí y allá / del tiempo dispuesto a herirte / los péndulos del eco que silba / reconozca que van tras / tu risa”.

Fuente: Ecdótica

Ojos y oidos bien puestos en la calle


Poesía joven boliviana, leída a nivel del mar
Por Víctor Hugo Díaz

Siempre ha habido poetas de corta edad, pero pienso que el concepto de poesía joven debe estar por definición relacionada al hoy, es decir a una mirada joven, no a la temporalidad física de los autores, sino a un sujeto que habla y mira desde el presente. Esto varía en cada sociedad y en cada país de acuerdo a sus cánones, tradiciones y desarrollos poéticos específicos.

Las condiciones históricas que en el pasado han distanciado a Chile de sus países vecinos, hace tiempo han comenzado a diluirse, generando y sacando a la luz lazos, semejanzas y relaciones culturales amplias. Todo nuestro continente es víctima de los mismos estragos impositivos del neoliberalismo global que considera a las personas como bienes desechables y a la experiencia estética (poética) como algo sin lugar ni importancia en las sociedades ¡Gran error! Creo que las artes en general y la poesía en especial, esa no literariosa, no imaginista, sino entrecruzada con lo colectivo, con lo actual, lo social y ácido, es un arma y un instrumento de gran valor y resistencia, un espacio otro no mercantilizable, donde se articula de algún modo, al menos en Sudamérica, un discurso vital e integrador, un diálogo crítico transversal (1) que habla desde el presente cotidiano, una especie de medidor del estado enigmático de las cosas, claro está, escrito desde sus propios momentos, signos y particularidades.

Para tomar un ejemplo, en esta oportunidad quiero referirme a un conjunto de obras poéticas emergentes, es decir llamar la atención sobre tres libros escritos en las alturas de Bolivia por tres poetas jóvenes, con miradas y voces diversas y distintivas. Me refiero a Cantar, Reír y Olvidar –No importa el orden- de Pablo César Espinoza (inédito) Moscardón Bistrot de Juan Pablo Salinas (inédito) y Preview de Milenka Torrico (Yerba Mala Cartonera, Bolivia, 2009).

Estos libros se desarrollan y toman forma en el taller literario dirigido por el poeta chileno Juan Malebrán, realizado en el Centro Cultural mARTadero en la ciudad de Cochabamba, punto de integración que aglutina potentes producciones y propuestas generadas en América Latina.

Esta poesía se inscribe en lo ideológicamente actual “más ideológicamente contemporáneo que cronológico, utiliza el contexto para interpretar el presente; está en su naturaleza acercarse de ese modo a la realidad, en efecto, su contemporaneidad le viene de asumir el presente del aquí y el ahora, sobre la base del contexto en tanto requisito interpretativo de una realidad condicionada por los intereses plurales de sus culturas de origen y recepción”(2)

Con esta cita, quiero proponer que se trata de un relevo en la poesía de Bolivia, poesía más cercana a la calle y a la ciudad, a mixturas significativas vivas en la sociedad boliviana urbana, insisto más mirada que palabra, poesía que no se queda en los libros o en el arte de la palabra. Aquí estamos hablando de imágenes visibles, concretas, ligadas a lo real cotidiano en apariencia, pero que contienen y convocan los cambios sociales que se están produciendo. Aquí dejan de aparecer los elementos étnicos, pero conservando la identidad cultural y ancestral a través de modismos propios, recontextualizados en una suerte de orfandad histórica asumida, digamos una orfandad responsable.

Pero existe un referente, hay que relacionarlos a una figura sólida en este fenómeno propio, Jessica Freudenthal, quien antes abre este enfoque, es la bisagra que señala y facilita el movimiento de esta puerta. Siento también la proximidad a la poesía chilena de los últimos años y más atrás, quizá debido al trabajo realizado en el taller de mARTadero, siento aires a Lihn, Millán, Zurita, así como coincidencias con los post 87 y sólo en los casos de visibilidad a los del 2000. Es aquí donde toma sentido claro la idea de transversalidad, no se trata de generaciones sino de actitudes poéticas y temáticas: actos fallidos, faltas, experiencia crítica y discurso corrosivo, detalles insignificantes, signos de la moda, mitologías cosméticas, insectos de espejo, cocineras interrumpidas en su ocio, pedazos de inglés, boca boliviana, etc.

Quiero dejar claro que estas no son las palabras de un crítico literario, sino las percepciones y el resultado de la lectura de un poeta, del modo más subjetivo posible. Sin duda se trata de poesía, poesía con los ojos y oídos bien puestos en la calle y en lo actual.

Notas.-
1. Pablo Paredes: “No hay que pensar en generaciones, sino en pandillas tranversales”
2. Rodrigo Rada, Introducción a Contextos, exposición colectiva de plástica boliviana, Fundación Patiño, Cochabamba, 2009.

* * *

Cantar, Reir y Olvidar –No importa el orden- de Pablo Cesar Espinoza

Politics Break- Dance

Espera
aún hay una luz;
durmiendo en los bloqueos ISO-9001
donde baja el precio del chicharrón “influenza” en promoción;
cuando lloras la muerte de un “nene” que va a cagadas
Comunitarias, cívicas, sindicales, ciudadanas, a elecciones, referéndums,
estados de sitio, revocatorios, parasitorios y sonseras así.

Y así pues “Bolivia y su nostalgia”…
Y es desde que nací que no le vi la magia.
Dos o tres pasos, me topo sangre agraria, (reviso un perímetro similar)
camino un poco más y es entre mi sangre que ahora caigo.
Cuando la Democracia se silencia mordiendo su cola,
luego de vender sus jadeos al por mayor.

Ahora la Pachamama se revuelca en caos,
es jocoso, y yo río con ella.

Pero espera… ¡Aun hay una luz!
por eso voy a apagarla,
para dejar a los niños dormir.

Mocon` Cola

Un auto Trans se detiene al cruce de dos vías.
Un personaje de pollera levanta la palma de lija,
a la altura de su pecho caído, a la altura del volante prensado.
Un personaje obeso baja el vidrio Rayban,
por debajo del sudor grasoso, por debajo del mentón de pavo.

Él dice: “Manankanchu”;

Ella responde: “¡Okéy!”

BOLIVIAN WAY OF LIFE/ GRINGUIT´S
a Pedro Shimose

Te quieren hacer ver jailón,
sortear tu vida en una dedocracia,
te filmarán de lejos, te medirán el atuendo,
te vestirás con aguallo y chulos de colores,
codificarán tu nombre para llamarte “Gringuit` ”
bailarás la cueca sin encontrar el ritmo.
Pasanaku/ Lamento Boliviano Song,
cantarás “Run like hell” en boliches culturales
y contarán tu muerte en el Extra-solterazo.

Fabricarás tus sueños “sobre la marcha”
te darán comida de “conserva”,
Cristina´s show, Cholitas Cachiscanistas ¡Sip´s oy!
Aumento de basura, cheapest in the Tantakatu,
Gente publicará un reportaje con matanzas paradisiacas,
Te instalarán senderos cerrados para un Wild Trip
(También mal asfaltados)
Enviciarán tus gafas, tus ojos hazel serán
chaskañawis
y dirán GRINGUIT´S TÍPICOS K´ARAS HAY K´
MAMARLOS
cavarán fosas comunes, abrirás jaulas
enseñarás cómo mendigar con clase
asaltarán tus sueños
y al irte querrás una tantawawa al morir,
morir,
Morir.

Todo Blue

¡Pitufitos!
¡Los atraparé aunque sea lo último que haga!
…Lo último que haga.
Gárgamel
Cholivia en lo alto me llora un mar que no existió
y quiere que lo vuelva a perder.
Ante tal atrevimiento “patriótico”,
me decido lanzando una moneda
y no me sale escudo,
así que de cara le respondo:

¡Que se rinda mi abuela carajo!

Moscardón Bistrot de Juan Pablo Salinas

AFUERA

Las luces corren en la ciudad
como si se persiguieran unas a otras

Deslizan por sus esquinas
el artificial destello de sus ojos de reflector
la penetran por sus arcos y corren por las calles
alumbran los pasos
perdidos en el ajetreo del montón

En la calle de siempre todos los dientes se quieren morder

Ellos
con ojos de bestia
y el propósito atrapado en el puño oculto dentro del pantalón
las manos siempre en los bolsillos
cargando la verdad remojada en marchas sobre charcos bajo la lluvia
entre burbujas resueltas en múltiples explosiones
y en cada estallido
en cada detonación
un nuevo sistema de pulsaciones bajo los pies
hasta donde lleguen
de vuelta a casa, de salida o en busca de ella

Miembros del club
clientes del bar
pasajeros del colectivo
oficinistas de periódico y café
aficionados a si mismos

Corbata en nudo doble, traje notable y el reloj
la vulgaridad disfrazada de sofisticación
y todo es un desatino
producidodistinguidoconsumidoabsorbido

Entran
cuelgan el rostro en el perchero, se sueltan el cuello y se escurren hacia una mesa.

MESA 3

El espaldar de la silla saborea sus vértebras
acaricia sus costillas en cada movimiento

Bate las manos confundido
atrapado en las telarañas que los gritos tejen por los costados
Mientras arquea los hombros
seguro de vivir entre estos ruidos.

Un insecto cae en espiral
un insecto expulsado de su conciencia flota
posa en las paredes
copula sobre las mesas
y solo son moscas las que frecuentan sus días
coinciden a cada instante con su mirada
en cada banca
a toda hora
y es el tedio día a día

Se desplaza al baño y pronto a la mesa
todo se hace inaprensible
sus ojos se vuelcan y se mira en medio de un anfiteatro
sentado
automatizado sobre un sillón
con un control pegado a la mano y su dedo cambiando y cambiando
y pronto el zapping diario
y es Tele-Vida todos los días
efímeras escenas de felicidad
indigestiones de hambruna inmortalizada en spots de Herbalife
noticias rebosantes de fatalidad
y muertos, vidas, historias
una mancha
una suma de píxeles en la pantalla.

VICKY EN LA BARRA

“Nada más terrible para una especie
que recibir el miedo como herencia”
Una mosca

El último sorbo
la botella vacía

Se imagina durmiendo colgada de un árbol
en medio de la selva
bajo una roca que brilla

Tú eres así, tan frágil y salvaje

las imágenes se filtran en tu cabeza
y la médula espinada perfora tu encéfalo
te estresa
y tus rodillas se estrellan como platillos
tus manos enlazadas entre muslos que se abren
se cierran y se quiebran

Estallas
y la noche te talla un rostro a bofetadas.

COCINERA

Abanica las manos (No las puede atrapar)
pero la dejan resolver el crucigrama
acariciar la inmensidad
encerrar el instinto con los dientes
apagar la luz con los párpados
y volver a sentir la humead del suelo

Por su cabeza mil imágenes en transito tejen historias
Ficción que mueve sus labios
Articulación de palabras inexistentes que redefinen “desolación”

Sobre la hornilla una caldera rompe el silencio y en su estomago se desata la ebullición
Un silbido cruza la cocina
Y el vapor asemeja esos buenos años
Las moscas esos molestos personajes que quisiera tenerlos enfrente para aplastarlos
entre las manos
y los ojos
los ojos exorbitantes discurren obstinados la manija de la puerta.

Nadie llega
está sola
en la frívola estación de la realidad
donde solo puedes pescarse a si misma.

Preview de Milenka Torrico.(Yerba Mala Cartonera, Bolivia, 2009)

PAUSA

Has abandonado a tu novio
a tus pop stars
a tu perfil en facebook.

No contestas llamadas
no respondes mensajes
no atiendes la puerta.

Húmeda de náuseas, con el camisón de hace semanas
bebes ron sobre la alfombra
mientras oyes un cassette de rancheras.

Precauciones

Quien de ti ha gozado
no gozará más

cambiarás la cerradura

te instalarás en la tina pasadísima en coca
para que no haya sangre en la escena

desmaquillada por completo

con el cabello recogido en una trenza

y totalmente vestida
para que el equipo forense no te encuentre desnuda
ni fotografíe las cicatrices de tu lipoaspiración.

COMPULSIÓN

las lagrimitas de asco que te provocan
quinientos bocados de sándwich de queso
y un terrible tazón de chocolate
no bastan.

Vomitar no te funciona
y desmayarte tampoco

así que tu último sms dice:
“ya no puedo más ”

Regresión

Era la puta sólo para ejecutivos
o la señorita que atendía un call center de ocho a doce.

Ahora es la enfermera geriatra
adicta al tabaco
y a las aspirinas.

La que se desabrocha la bata para sus pacientes
esperando le pidan un baño de esponja
y le den propina.

Fuente: Ecdótica



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