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Propuesta sobre la novela en Bolivia


Propuesta sobre la novela en Bolivia
Christian J. Kanahuaty

¡Por fin! Esa fue la primera frase que me escuché decir cuando me enteré que el Ministerio de Culturas había lanzado la convocatoria al Primer Concurso de narrativa en idioma originario “Guamán Poma de Ayala”. En lo que sigue del presente artículo haré algunas consideraciones sobre el tema e intentaré plantear algunas propuestas.

Pensar en un premio de esta naturaleza es importante para nuestro país no sólo por el proceso político sino porque es una demanda que debería haberse cumplido hace mucho. Un país que convive con diversos idiomas en su territorio no puede sólo contemplar al castellano, ni siquiera intentar pensar la narrativa escrita en castellano como la única forma de escritura y la única que podría ser publicitada.

Reconocer la narrativa en idioma originario implica un proceso de reconocimiento y de reivindicación hacia la diversidad cultural y étnica del país, supone también un proceso de identificación con lo diferente, ya no sólo entendido como antagonista sino como complemento; la narrativa en idioma originario debe llegar a ser un complemento de la narrativa escrita en castellano.

Sin embargo, un proceso de esta naturaleza implica pensar en varios niveles. El primero tiene que ver con el proceso de lecto-escritura, suponiendo que muchas de las culturas originarias han privilegiado la oralidad, la traducción de lo oral a lo escrito será un momento de memoria y un momento de reconstrucción del pasado. En segundo lugar pondrá a prueba los programas de alfabetización impulsados por el Ministerio de Educación, es decir, que ahora los que saben leer y escribir en castellano y en un idioma originario podrán también acercarse a la literatura desde otra perspectiva y bajo otros parámetros.

Esos parámetros sin lugar a dudas tienen que ver con la distribución y el costo de esos libros. La narrativa publicada debe llegar a la más amplia cantidad de personas para lo cuál hay que generar un circuito de consumo de los productos literarios. Esto puede ser peligroso porque no se empezará a leer de un día para el otro ni se leerá más porque haya un decreto supremo que así lo demande, tendrá que ser una labor conjunta entre el Ministerio de Culturas, el Ministerio de Educación, la Carrera de literatura, las editoriales, los escritores, los centros educativos y los profesores de literatura y lenguaje, además de bibliotecas, bibliotecarios y libreros.

Tendremos que aprender a ver al libro como un producto del mercado. Sí tiene un valor emotivo para un escritor ver su obra publicada, pero tendremos que iniciar un proceso acompañado por la Ley de derechos de autor que acompañe a esa emotividad con una suerte de regalías por su trabajo. Eso por un lado, por otro lado, la idea sería diversificar los libros, la edición de la novela ganadora sólo tiene un formato, en otros países ese varía junto con su costo: rústica, tapa dura y bolsillo. Así un libro tiene al menos tres formas de ser adquirido, y el precio generando la posibilidad a los lectores con escasos recursos. Por ejemplo, libros como los de Stieg Larsson pirateados cuentan entre cincuenta y sesenta bolivianos, o Felipe Delgado cuesta alrededor de los ochenta bolivianos, casi como el original. Pero como Larsson es un best seller la gente prefiere comprarlos en vez de otros originales.

Este aspecto nos plantea el lugar que tiene la crítica literaria en los suplementos literarios de nuestro país, nos acercamos con mayor facilidad a la literatura de fuera y a la producida acá la dejamos para después. Es como un síntoma que se reproduce y se fortalece cada año.

Lo otro, es decir, leer a los escritores bolivianos sería ser un revisionista y eso para muchos es de muy mal gusto. Pero volviendo al tema, debemos decir que la posibilidad de un premio para la narrativa en idioma originario nos debe hacer replantear el lugar de la novela o de las narraciones en general, entendidos como objetos de mercado y como artefactos estéticos.

Y quizás un tema que hemos tratado de olvidar pero que es importante es el que se refiere al número de lectores, teniendo en cuenta que proporcionalmente para nuestra población contamos con más de cuatro editoriales de alcance nacional debemos pensar cuántos lectores existen, o si más bien los lectores también son escritores, entonces, claro todo serviría para alimentar el mismo círculo, la gente que no es escritora no lee a los escritores bolivianos. Pero puede que incluso mi última apreciación sea parte de un prejuicio uno que se desbarata por la aparición de editoriales independientes como Yerbamala Cartonera o la Editorial El Cuervo. El plan que debe seguirse es hacer que pongamos los ojos y las sensaciones en esos libros. En esas narraciones y nos acerquemos a ellos con la misma predisposición que nos acercamos a Roberto Bolaño, Stephen King, Isabel Allende o a Paulo Coelho.

Ciertamente es un tema complicado y difícil. No es sólo la labor de un grupo ni de una sola persona. Por ejemplo teniendo en cuenta que se han llevado a cabo varias reuniones con el animo de señalar las 15 novelas fundacionales de la literatura nacional con el fin de que sea el mismo Ministerio de Culturas el encargado de su publicación y difusión se empezó a hablar de regalías, derechos de autor y derechos de publicación, pero también de niveles de distribución. Me parece que ahora se debe trabajar con el premio de novela de la misma forma. Porque seamos honestos la literatura no debe ser sólo para unos cuántos capaces de leer ni con la solvencia para comprarlos. Porque el libro no es un objeto de primera necesidad, no es más importante que la carne, el azúcar, el gas o la luz o el agua. Es casi casi un lujo y por tanto hay que replantearse eso desde todos los niveles de la creación y distribución quizás ya no sólo de la novela sino del arte en general, pero seria interesante hacer el primer intento tomando a la novela.

La posibilidad que nos da ésta convocatoria a repensar la narrativa nacional tiene que ver en esencia de lo que somos como nación y con la capacidad que tenemos de comprender que somos un estado plurinacional que no se guían por los mismo preceptos ni imaginarios ni mitos que configuran la nación letrada de clase media de las ciudades capitales. Será el momento de ver como se construyen a partir de esas narrativas su propio lugar y cómo ven su estadía en la ciudad derivada de la migración.

Además, juega con el bilingüismo y con la posibilidad de autonomía que debe lograr cierto grado de independencia y no clausura hacia la literatura escrita en castellano. Se debe tender a la complementariedad y no la negación y para ello el premio por sí mismo es insuficiente sino consta con una estructura de fomento, distribución, circulación y debate de eso que se ha producido y premiado. Es como un nuevo comienzo. Y todos los que de alguna manera estamos implicados en literatura tenemos que pensar los distintos escenarios que se podrían dar y también debatir las distintas formas de resolver los problemas que puedan aparecer.

Fuente: Ecdótica

OJO DE VIDRIO


Encomio de Adolfo Cáceres Romero
Por: Ramón Rocha Monroy

Adolfo Cáceres Romero acaba de ganar el Premio Nacional de Novela “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, que otorga la Alcaldía de Cochabamba. Doble motivo de regocijo, por el renombre del ganador, que prestigia este concurso.

Cáceres Romero es un firme candidato al Premio Nacional de Cultura. Es ejemplar su dedicación al estudio de la literatura boliviana, no menor a su vocación literaria, que se inició con los mejores auspicios en la década del 70, junto a Renato Prada Oropeza, otro novelista boliviano de renombre. Cierta vez lo entrevisté en 1983 para la Televisión Universitaria, en un programa que se llamaba “Gente”, en este caso, “que escribe”, y que constaba de una semblanza inicial y un cuento leído por el autor. Por él habían pasado Néstor Taboada, Alfredo Medrano y Enrique Rocha. Lo visité en su casa y me conmovió el aire recoleto de su biblioteca, donde Adolfo pasa todavía largas horas investigando, apuntando y escribiendo valoraciones sobrias e inteligentes, o bien aprovecha el silencio para su viejo amor por la musa.

Este es uno de los casos que me reafirma en una vieja convicción: Adolfo merece el Premio Nacional de Cultura por la latitud de su obra, que vale más que uno que otro éxito o pico. La suya es una obra de vida, que ha sobrepasado el medio siglo de dedicación a la narrativa y a la crítica literaria, amén de la docencia.

Esta vez ganó el Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz con el seudónimo de Kipukamayu y la novela El charanguero de Boquerón, título que se añadirá a su vasta obra narrativa y a su monumental estudio sobre nuestra literatura en su Nueva historia de la literatura boliviana, el Diccionario de la literatura boliviana (1997) y las antologías Poesía boliviana del siglo XX (Edición bilingüe español-francés), Poesía quechua en Bolivia y Poesía quechua del Tawantinsuyo.

El episodio central de la Guerra del Chaco, comparable, según Adolfo, a la defensa de las Termópilas por Leónidas y sus 300 espartanos, muestra la épica vitalidad de esa guerra que signó nuestra historia, no por el enfrentamiento con un país hermano sino porque fue el primer cónclave nacional de todas las clases y culturas del país, uniformadas por el rasero del alistamiento como soldados de la patria. Esa generación volvería con otra conciencia sobre la impostura de la oligarquía y la defensa de los recursos naturales, que se inició con el petróleo, que continuó con la nacionalización de las minas y hoy persiste en la defensa de la tierra y el territorio, del subsuelo (gas, agua y minerales), de los bosques, del medio ambiente, pero sobre todo, de los recursos humanos.

Adolfo ya demostró su maestría para la novela histórica en La saga del esclavo, una de las novelas históricas más importantes de la literatura boliviana con Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre, y La huella es el olvido de Gonzalo Lema.

Lo veo en la calle, en un acto, en la testera de una conferencia o simposio y pienso que Adolfo es un patriarca de las letras bolivianas.

Fuente: Ecdótica

Herta Muller en los Premio Nobel

La ganadora del Premio Nobel de Literatura 2009, Herta Muller, al recibir la noticia del prestigioso premio comentó: “Estoy sorprendida. Me he quedado muda, pero prometo recuperar el habla el 10 de diciembre, en el momento que me entreguen el premio”. Muller recuperó el habla tres días antes de lo indicado, cuando leyó su discurso Nobel a las 17:30 (hora sueca) en la misma sala donde se anunció el premio el 8 de octubre.

El ganador del Concurso Nacional de Cuento, Fernando Cáceres, comenta la narrativa de su obra ganadora

“Queriendo cumplir su misión, los diablillos hacen mil diabluras para impedir que los bailarines cumplan sus promesas ante la Virgen del Socavón. Pero, la devoción, la disciplina y la solidaridad de los fraternos es muy fuerte y los diablillos enviados del infierno terminan por dejarse conquistar por el encanto de bailarín en el carnaval y se convierten así en devotos de la Virgen”.

Convocatoria al Premio Nacional de Novela X Versión

Guaman Poma

Premio Nacional de Novela 2010 y I Premio de narrativa en idioma originario Guamán Poma Ayala
Dibujo de Guamán Poma

Desarrollando actividades que están enmarcadas dentro de las políticas de desarrollo y fomento literario del país, el Ministerio de Culturas, convoca a los premios más importantes de las letras en Bolivia: el “Premio Nacional de Novela 2010” y al “I Premio de narrativa en idioma originario Guamán Poma de Ayala”, ambos certámenes tienen el objetivo de mostrar el talento y la imaginación de los autores.

PREMIO NACIONAL DE NOVELA
En lo que respecta al “Premio Nacional de Novela 2010”, el evento que es desarrollado gracias al Ministerio de Culturas, la Embajada de España, la Embajada de Italia, BBVA Previsión AFP S.A. Grupo Santillana, La Red ATB y el matutino La Razón.

Podrán participar de esta décimo segunda versión escritores bolivianos, quienes deberán presentar sus obras hasta el 16 de abril del próximo año en oficinas del Ministerio de Culturas, sedes de BBVA Previsión AFP S.A. y al Grupo Santillana en Bolivia.

Los trabajos deben estar escritos en lengua castellana y no deben haber sido premiadas en ningún otro concurso o que correspondan a autores fallecidos con anterioridad al anuncio de la convocatoria, presentada desde el pasado 20 de noviembre.

El jurado estará compuesto por los representantes de los patrocinadores del concurso, además de dos personalidades invitadas por el Ministerio de Culturas, haciendo un total de cinco calificadores.

El premio será un equivalente a 93 mil bolivianos. El mismo, incluirá los derechos de autor, sobre la primera edición de 1500 ejemplares, ‘en calidad de anticipo’. La publicación de la obra premiada correrá por cuenta del Grupo Santillana, bajo su sello “Alfaguara” y podrá ser comercializada simultáneamente en Bolivia, España, América Latina y Estados Unidos.

El “Premio Nacional de Novela 2009 en su XI versión”, fue para el cochabambino Eduardo Scott Moreno con su obra He de Morir de Cosas así. Galardón que le fue otorgado por el Ministro de Culturas Pablo Groux, el pasado 8 de octubre, al día siguiente de la inauguración de la “Feria del Libro en Cochabamba”.

PREMIO DE NARRATIVA ORIGINARIA
Por otra parte, el Premio de Narrativa en idioma Originario, que es desarrollado por primera vez y también cuenta con el apoyo del Ministerio de Culturas, la Embajada de España y el Grupo Santillana, tiene la característica de convocar a obras escritas en idioma aimara, con el objetivo de fomentar el desarrollo e incentivo a las lenguas originarias del país.

Las obras podrán ser presentadas hasta el 7 de mayo del próximo año en oficinas del Ministerio de Culturas y el Grupo Santillana de Bolivia. En el caso de los envíos por correo, se aceptará la fecha de recepción con el sello de origen.

Cinco expertos lingüísticos y profesores de idiomas originarios conformarán el jurado calificador.

El ganador recibirá 70 mil bolivianos. Este monto es único e indivisible e incluye los derechos de autor de la primera edición de mil ejemplares, en calidad de anticipo. La publicación de la obra premiada correrá por cuenta de Santillana de Ediciones S.A. La editorial tendrá el derecho de producir la obra ganadora en cualesquiera de las actuales modalidades de edición.

BASES DE LOS CONCURSOS
Las obras para el Premio Nacional de Novela y de Narrativa en Idioma Originario, deberán ser presentadas en dos sobres cerrados, cada uno con el rótulo del nombre del respectivo evento. El primer sobre, deberá incluir la obra con tres originales, cada uno firmado con el pseudónimo del autor, además de su impreso en papel bond, tamaño carta, con letra de 12 puntos, a doble espacio y en una sola cara. El texto para el concurso de novela, deberá tener una extensión mínima de 200 y máxima de 400 páginas, en cambio para el escrito en aimara deberá tener un mínimo de 20 a un máximo de 50 hojas. Ambos deberás ser numeradas, encuadernadas y anilladas.

El segundo sobre, (pequeño plica), para ambos eventos literarios, deberá contener una nota firmada con la aceptación de las bases y condiciones de los premios, garantizando que la obra no se halle pendiente en algún otro fallo de premiación, ni este comprometida con algún otro derecho de publicación. Además, de otra misiva que deberá incluir los datos generales (la dirección, correo electrónico, teléfonos, casilla del autor). Asimismo, debe adjuntarse un CD con el texto completo de la novela y una fotocopia de la cédula de identidad del autor.

En ambos concursos el ganador deberá autorizar la utilización de su imagen para la promoción y participación en los actos de presentación de su obra.

Fuente: Ministerio de Culturas de Bolivia



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