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El charangista de Boquerón de Cáceres Romero


El charanguista de Boquerón
Por: Marcelo Paz Soldán

“Hay que salvar, con sereno valor, la única senda que es del boliviano honor”
Marcha de los Colorados de Bolivia

El día de ayer se entregó el primer premio del Concurso nacional de Novela “Marcelo Quiroga Santa Cruz 2009” que es auspiciado por el Honorable Gobierno Municipal de Cochabamba – Oficialía Superior de Cultura, el que recayó en manos del reconocido escritor orureño radicado en Cochabamba, Adolfo Cáceres Romero (momentos antes su sobrino Fernando Cáceres recibió el primer premio del “Concurso de Cuento Adela Zamudio 2009”).

Adolfo Cáceres destacó que se trata de una novela histórica con muchos pasajes tomadas de la vida real de algunos de los caídos en la Guerra del Chaco (1932 – 1935), contienda bélica que libraron bolivianos y paraguayos. A pesar de ser una novela histórica, Cáceres Romero no dejó de lado sus licencias literarias para construirle a sus personajes vidas ficcionales.

Un sastre diría: “para muestra un botón”. Nosotros diríamos algo así como: “para muestra un párrafo”:

Boquerón abandonado
Víctor acaba de templar su charango. Tenía un caluyo en la cabeza y las notas se resistían a salir, en medio del trepitar de las armas, especialmente de las ametralladoras. Estaba en el galpón de sanidad, afectado por una fuerte disentería. Al no haber agua, corría el riesgo de deshidratarse; espera ser evacuado en cualquier instante, aunque no sabía quién se animaría a romper el cerco de los pilas. Había llegado a Boquerón castigado por confraternizar con el enemigo. Era el séptimo día de ese encierro, cuando se le aproximó el cabo Chiparani, que era chiquitano, para decirle que se alistara, probablemente saldrían muy de mañana por el sector de Yujra, al mando del subteniente Alberto Taborga. ¡Albricias!, se puso de pie. Tomó el charango y una vez más hizo vibrar las cuerdas con las notas de la Marcha de los Colorados. Ayes y lamentos enmudecieron; sólo las cuerdas del charango llenaban el ambiente; era como si un bando de golondrinas las sacudieran, ágiles los dedos, atentos los oídos. Más repuesto y radiante se lo veía al charanguista.

Fuente: Ecdótica

CONCURSO DE CUENTO FRANZ TAMAYO 2010


LANZAN CONVOCATORIA PARA EL CONCURSO DE CUENTO FRANZ TAMAYO

La Paz, 12 Mayo (GMLP).- Con el propósito de consagrar a escritores nacionales y extranjeros, el Gobierno Municipal de La Paz y la Editorial “Gente Común” emitieron las bases de la trigésima sexta versión del Concurso Anual de Literatura Franz Tamayo (género cuento).

Según las disposiciones, los interesados podrán participar con una sola obra escrita en castellano, tema libre, original e inédito. El plazo de presentación vence el lunes 6 de julio. Para cualquier aclaración sobre las bases, los organizadores invitan a los interesados a la reunión a realizarse el 29 de este mes en la Biblioteca Municipal.

Las obras deberán ser enviadas en seis ejemplares, formato carta, letra Arial, tamaño 12 a doble espacio y una extensión máxima de 300 líneas (alrededor de 27.200 caracteres incluyendo los espacios). Adjunto un CD o disquete compatible a PC (versión superior a Word 5.x.). La carátula consignará el título de la obra y seudónimo del autor. El material deberá estar anillado o encuadernado.

En un sobre con el rótulo: Señores XXXV versión del Concurso anual de literatura “Franz Tamayo” género Cuento. Biblioteca Municipal Mariscal Andrés de Santa Cruz. Calle México esquina Cañada Strongest. La Paz-Bolivia. Remitente: Seudónimo, deberá enviarse los seis ejemplares. En un segundo y con el mismo rótulo, y firmado con el mismo seudónimo, los datos personales del autor (nombre, dirección, teléfono y fotocopia del carné de identidad).

Jurado y premios

El jurado estará conformado por cinco personas de acreditada trayectoria literaria y del ámbito cultural, invitados por elegidos por la Oficialía Mayor de Culturas, Editorial Gente Común, Cámara Boliviana del Libro y Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés.

El jurado tomará en cuenta la coherencia gramatical, originalidad, calidad narrativa y literaria de la obra. Este tiene la potestad declarar desierto el premio en caso de no presentarse obras con los méritos suficientes y determinar menciones especiales –sin premio pecuniario- a las obras que considere merecedoras de las mismas.

El Gobierno Municipal de La Paz concederá el Premio Único de 20.000 bolivianos (Veinte mil 00/100 bolivianos) y Diploma de Honor, que incluye los derechos de autor por la primera edición de la Antología de Cuentos XXXVI que será editada y publicada conjuntamente con la Editorial “Gente Común”, publicación en la que figurarán también las obras seleccionadas.

Derechos

La obra premiada y las menciones honoríficas pasarán a poder del Gobierno Municipal de La Paz, respetando los Derechos de Autor, conforme a la Ley No. 1322, del 13 de abril de 1992, con fines documentales, como base de un archivo de obras bolivianas.

Las obras no premiadas deberán ser retiradas en el lapso de 30 días calendario a partir de la fecha de premiación, caso contrario los textos serán destruidos. Esta disposición no podrá merecer ningún recurso legal.

Mayor información en la Biblioteca Municipal “Mariscal Andrés de Santa Cruz” (calle México esquina Cañada Strongest), teléfono 2378477 o al correo electrónico yolotzin.saldana@lapaz.bo

Fuente: RRM www.lapaz.bo

Hernán Rivera Letelier gana el Alfaguara 2010


Premio Alfaguara 2010 para Hernán Rivera Letelier
Alfredo Álamo el 22 de Marzo de 2010

El Cristo es un tipo que se las trate, yo me identifico mucho con él.” “Me crié con la Biblia en la almohada…”-HRL

Ya tenemos ganador de uno de los grandes premios en español del año, el Premio Alfaguara que ha sido para el chileno Hernán Rivera Letelier quien, con El arte de la resurrección, se ha embolsado la nada despreciable cantidad de 175 000 dólares.

El jurado, presidido por Manuel Vicent, ha destacado que:

…ambientada en el desierto de Chile en las primeras décadas del siglo XX, la novela narra las andanzas de un iluminado, el Cristo de Elqui. El Jurado ha valorado el aliento y la fuerza narrativa de la novela, así como la creación de una geografía personal a través del humor, el surrealismo y la tragedia

Traducido a más de siete idiomas, Hernán Rivera Letelier es un veterano de las letras cuya última novela publicada hasta ahora era La contadora de películas, que Alfaguara publicó el año 2009. En El arte de la resurrección, Letelier nos cuenta la historia de un personaje singular, Domingo Zárate, el Cristo del Elqui, quien desde su pobreza se cree la reencarnación de Cristo, el cual, acompañado de una prostituta, pretende avisar al mundo del cercano fin de los tiempos.

Vía: El País

Propuesta sobre la novela en Bolivia


Propuesta sobre la novela en Bolivia
Christian J. Kanahuaty

¡Por fin! Esa fue la primera frase que me escuché decir cuando me enteré que el Ministerio de Culturas había lanzado la convocatoria al Primer Concurso de narrativa en idioma originario “Guamán Poma de Ayala”. En lo que sigue del presente artículo haré algunas consideraciones sobre el tema e intentaré plantear algunas propuestas.

Pensar en un premio de esta naturaleza es importante para nuestro país no sólo por el proceso político sino porque es una demanda que debería haberse cumplido hace mucho. Un país que convive con diversos idiomas en su territorio no puede sólo contemplar al castellano, ni siquiera intentar pensar la narrativa escrita en castellano como la única forma de escritura y la única que podría ser publicitada.

Reconocer la narrativa en idioma originario implica un proceso de reconocimiento y de reivindicación hacia la diversidad cultural y étnica del país, supone también un proceso de identificación con lo diferente, ya no sólo entendido como antagonista sino como complemento; la narrativa en idioma originario debe llegar a ser un complemento de la narrativa escrita en castellano.

Sin embargo, un proceso de esta naturaleza implica pensar en varios niveles. El primero tiene que ver con el proceso de lecto-escritura, suponiendo que muchas de las culturas originarias han privilegiado la oralidad, la traducción de lo oral a lo escrito será un momento de memoria y un momento de reconstrucción del pasado. En segundo lugar pondrá a prueba los programas de alfabetización impulsados por el Ministerio de Educación, es decir, que ahora los que saben leer y escribir en castellano y en un idioma originario podrán también acercarse a la literatura desde otra perspectiva y bajo otros parámetros.

Esos parámetros sin lugar a dudas tienen que ver con la distribución y el costo de esos libros. La narrativa publicada debe llegar a la más amplia cantidad de personas para lo cuál hay que generar un circuito de consumo de los productos literarios. Esto puede ser peligroso porque no se empezará a leer de un día para el otro ni se leerá más porque haya un decreto supremo que así lo demande, tendrá que ser una labor conjunta entre el Ministerio de Culturas, el Ministerio de Educación, la Carrera de literatura, las editoriales, los escritores, los centros educativos y los profesores de literatura y lenguaje, además de bibliotecas, bibliotecarios y libreros.

Tendremos que aprender a ver al libro como un producto del mercado. Sí tiene un valor emotivo para un escritor ver su obra publicada, pero tendremos que iniciar un proceso acompañado por la Ley de derechos de autor que acompañe a esa emotividad con una suerte de regalías por su trabajo. Eso por un lado, por otro lado, la idea sería diversificar los libros, la edición de la novela ganadora sólo tiene un formato, en otros países ese varía junto con su costo: rústica, tapa dura y bolsillo. Así un libro tiene al menos tres formas de ser adquirido, y el precio generando la posibilidad a los lectores con escasos recursos. Por ejemplo, libros como los de Stieg Larsson pirateados cuentan entre cincuenta y sesenta bolivianos, o Felipe Delgado cuesta alrededor de los ochenta bolivianos, casi como el original. Pero como Larsson es un best seller la gente prefiere comprarlos en vez de otros originales.

Este aspecto nos plantea el lugar que tiene la crítica literaria en los suplementos literarios de nuestro país, nos acercamos con mayor facilidad a la literatura de fuera y a la producida acá la dejamos para después. Es como un síntoma que se reproduce y se fortalece cada año.

Lo otro, es decir, leer a los escritores bolivianos sería ser un revisionista y eso para muchos es de muy mal gusto. Pero volviendo al tema, debemos decir que la posibilidad de un premio para la narrativa en idioma originario nos debe hacer replantear el lugar de la novela o de las narraciones en general, entendidos como objetos de mercado y como artefactos estéticos.

Y quizás un tema que hemos tratado de olvidar pero que es importante es el que se refiere al número de lectores, teniendo en cuenta que proporcionalmente para nuestra población contamos con más de cuatro editoriales de alcance nacional debemos pensar cuántos lectores existen, o si más bien los lectores también son escritores, entonces, claro todo serviría para alimentar el mismo círculo, la gente que no es escritora no lee a los escritores bolivianos. Pero puede que incluso mi última apreciación sea parte de un prejuicio uno que se desbarata por la aparición de editoriales independientes como Yerbamala Cartonera o la Editorial El Cuervo. El plan que debe seguirse es hacer que pongamos los ojos y las sensaciones en esos libros. En esas narraciones y nos acerquemos a ellos con la misma predisposición que nos acercamos a Roberto Bolaño, Stephen King, Isabel Allende o a Paulo Coelho.

Ciertamente es un tema complicado y difícil. No es sólo la labor de un grupo ni de una sola persona. Por ejemplo teniendo en cuenta que se han llevado a cabo varias reuniones con el animo de señalar las 15 novelas fundacionales de la literatura nacional con el fin de que sea el mismo Ministerio de Culturas el encargado de su publicación y difusión se empezó a hablar de regalías, derechos de autor y derechos de publicación, pero también de niveles de distribución. Me parece que ahora se debe trabajar con el premio de novela de la misma forma. Porque seamos honestos la literatura no debe ser sólo para unos cuántos capaces de leer ni con la solvencia para comprarlos. Porque el libro no es un objeto de primera necesidad, no es más importante que la carne, el azúcar, el gas o la luz o el agua. Es casi casi un lujo y por tanto hay que replantearse eso desde todos los niveles de la creación y distribución quizás ya no sólo de la novela sino del arte en general, pero seria interesante hacer el primer intento tomando a la novela.

La posibilidad que nos da ésta convocatoria a repensar la narrativa nacional tiene que ver en esencia de lo que somos como nación y con la capacidad que tenemos de comprender que somos un estado plurinacional que no se guían por los mismo preceptos ni imaginarios ni mitos que configuran la nación letrada de clase media de las ciudades capitales. Será el momento de ver como se construyen a partir de esas narrativas su propio lugar y cómo ven su estadía en la ciudad derivada de la migración.

Además, juega con el bilingüismo y con la posibilidad de autonomía que debe lograr cierto grado de independencia y no clausura hacia la literatura escrita en castellano. Se debe tender a la complementariedad y no la negación y para ello el premio por sí mismo es insuficiente sino consta con una estructura de fomento, distribución, circulación y debate de eso que se ha producido y premiado. Es como un nuevo comienzo. Y todos los que de alguna manera estamos implicados en literatura tenemos que pensar los distintos escenarios que se podrían dar y también debatir las distintas formas de resolver los problemas que puedan aparecer.

Fuente: Ecdótica

OJO DE VIDRIO


Encomio de Adolfo Cáceres Romero
Por: Ramón Rocha Monroy

Adolfo Cáceres Romero acaba de ganar el Premio Nacional de Novela “Marcelo Quiroga Santa Cruz”, que otorga la Alcaldía de Cochabamba. Doble motivo de regocijo, por el renombre del ganador, que prestigia este concurso.

Cáceres Romero es un firme candidato al Premio Nacional de Cultura. Es ejemplar su dedicación al estudio de la literatura boliviana, no menor a su vocación literaria, que se inició con los mejores auspicios en la década del 70, junto a Renato Prada Oropeza, otro novelista boliviano de renombre. Cierta vez lo entrevisté en 1983 para la Televisión Universitaria, en un programa que se llamaba “Gente”, en este caso, “que escribe”, y que constaba de una semblanza inicial y un cuento leído por el autor. Por él habían pasado Néstor Taboada, Alfredo Medrano y Enrique Rocha. Lo visité en su casa y me conmovió el aire recoleto de su biblioteca, donde Adolfo pasa todavía largas horas investigando, apuntando y escribiendo valoraciones sobrias e inteligentes, o bien aprovecha el silencio para su viejo amor por la musa.

Este es uno de los casos que me reafirma en una vieja convicción: Adolfo merece el Premio Nacional de Cultura por la latitud de su obra, que vale más que uno que otro éxito o pico. La suya es una obra de vida, que ha sobrepasado el medio siglo de dedicación a la narrativa y a la crítica literaria, amén de la docencia.

Esta vez ganó el Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz con el seudónimo de Kipukamayu y la novela El charanguero de Boquerón, título que se añadirá a su vasta obra narrativa y a su monumental estudio sobre nuestra literatura en su Nueva historia de la literatura boliviana, el Diccionario de la literatura boliviana (1997) y las antologías Poesía boliviana del siglo XX (Edición bilingüe español-francés), Poesía quechua en Bolivia y Poesía quechua del Tawantinsuyo.

El episodio central de la Guerra del Chaco, comparable, según Adolfo, a la defensa de las Termópilas por Leónidas y sus 300 espartanos, muestra la épica vitalidad de esa guerra que signó nuestra historia, no por el enfrentamiento con un país hermano sino porque fue el primer cónclave nacional de todas las clases y culturas del país, uniformadas por el rasero del alistamiento como soldados de la patria. Esa generación volvería con otra conciencia sobre la impostura de la oligarquía y la defensa de los recursos naturales, que se inició con el petróleo, que continuó con la nacionalización de las minas y hoy persiste en la defensa de la tierra y el territorio, del subsuelo (gas, agua y minerales), de los bosques, del medio ambiente, pero sobre todo, de los recursos humanos.

Adolfo ya demostró su maestría para la novela histórica en La saga del esclavo, una de las novelas históricas más importantes de la literatura boliviana con Juan de la Rosa, de Nataniel Aguirre, y La huella es el olvido de Gonzalo Lema.

Lo veo en la calle, en un acto, en la testera de una conferencia o simposio y pienso que Adolfo es un patriarca de las letras bolivianas.

Fuente: Ecdótica



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