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	<title>Ecdotica &#187; Youtube</title>
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	<description>Noticias literarias, descarga de libros gratuitos, selección de cuentos de manera mensual</description>
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		<title>El Chivo de Gävle</title>
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		<pubDate>Wed, 14 Dec 2011 14:33:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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		<description><![CDATA[El Chivo de Gävle Por: Javier Claure C. El famoso chivo navideño (Julbocken), hecho de madera y paja, que se acostumbra a exhibir en estas fechas en la ciudad de Gävle (a 180 km. de Estocolmo), fue nuevamente inaugurado a principios de este mes. Tiene 13 metros de altura, 7 metros de largo y está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Chivo2.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2011/12/Chivo2.jpg" alt="" title="Chivo2" width="355" height="211" class="aligncenter size-full wp-image-4379" /></a></center><br />
<strong>El Chivo de Gävle<br />
Por: Javier Claure C. </strong></p>
<p>El famoso chivo navideño (Julbocken), hecho de madera y paja, que se acostumbra a exhibir en estas fechas en la ciudad de Gävle (a 180 km. de Estocolmo), fue nuevamente inaugurado a principios de este mes. Tiene 13 metros de altura, 7 metros de largo y está instalado en la tradicional plazuela del castillo (Slottstorget). Se ha empleado una tonelada y media de madera, y casi tres toneladas de paja. </p>
<p>Stig Gavlén, un empleado que trabajaba en el parque de atracciones de Furuvik (Furuviksparken), fue quien tuvo la idea de construir un enorme chivo en el centro de la cuidad. Este animal estático se expuso al público, por primera vez, el primero de diciembre de 1966. Pero la noche de Año Nuevo amaneció misteriosamente en llamas. Desde entonces, se construye un chivo de madera cada año, pero también se ha hecho una costumbre de incendiarlo o destruirlo antes de que llegue el Año Nuevo. Los malhechores están a la expectativa para dar el zarpazo certero y ver llamas saliendo de su cuerpo. Este año fue incendiado una semana después de la inauguración. Muchas personas aseguran que esa posibilidad ilegal de quemarlo, es justamente lo que le ha dado fama. Es como un juego en secreto donde la gente entra en competencia. Se trazan planes y estrategias para lograr el cometido. La primera persona que le prende fuego, es un héroe en su propio mundo.</p>
<p>Hace algunos años, las autoridades de Gävle hicieron construir un chivo con pajas impregnadas de un líquido contra incendios y dio buen resultado: el chivo quedó intacto hasta unos días antes de Año Nuevo. </p>
<p>En la mitología nórdica existen seres de extrañas dimensiones, y entre ellos está el chivo navideño. Olaus Magnus, un arzobispo sueco, escribió en 1555: &#8220;Los chivos persiguen a las culebras y las matan, de lo contrario se reproducen y hacen daño a la población&#8221; (La historia del pueblo Nórdico). Otros creían que el chivo era la representación del diablo. Sus patas puntiagudas, sus cuernos y su horripilante barba; serían los atributos de este satanás que aparecía, de pronto, por las calles.</p>
<p>La gente de antaño, en los meses de invierno cerca a las Navidades, evitaba salir por las noches. Según ellos un chivo peligroso podía aparecer en la oscuridad, en el momento menos pensado. Pero a medida que se acercaba las fiestas navideñas, ocurría algo extraño. El “peligroso chivo”, tenía la costumbre de acercarse a las casas para buscar comida. Por eso, en algunos pueblos de Suecia, aún se conserva la tradición de poner comida y agua, en los jardines, para el famoso chivo. </p>
<p>Los suecos, como en muchas partes del mundo, festejan bien las navidades. Limpian toda la casa y la decoran con alfombras, cortinas y adornos de color rojo. Por su puesto que el chivo es una figura central en los hogares. Se puede observar chivos bordados en manteles y cortinas, chivos diseñados en galletas, cajas de regalos y tarjetas navideñas, chivos pintados en trineos, platos, tazas y chivos en forma de candelabros. Casi siempre tienen un chivo de paja en miniatura colgando del árbol navideño.</p>
<p>Volviendo al chivo de Gävle, se dice que está incrustado en el corazón de todas las personas que viven en esa ciudad. Y le han designado un blog. Ahora se puede seguir la suerte del chivo por Internet. El año pasado pudieron observar su destino 110 países. Se han hecho reportajes en la BBC y en New York Times. Llega gente de otras latitudes para visitarlo. En Estados Unidos tiene muchos fans. Lawrence Jones, fotógrafo y escritor norteamericano, se encontraba de vacaciones en Gävle; en diciembre del 2003. Había escuchado la historia del chivo, pero no le dio mucha importancia. Un día, después de una cena con unos amigos, pasó por la plazuela donde estaba el chivo, lo observó y saltó la verja para poder arrancarle una pajita como recuerdo. Estando bajo el estómago del animal, intentó llevar a cabo su idea, pero la pajita estaba bien pegada al cuerpo. Fue entonces cuando sacó su encendedor y se puso a manipularlo para conseguir su propósito. De pronto, vio una tremenda llama, y que el chivo se estaba esfumando en humo. ¡Ni quién lo salve al pobre chivo! </p>
<p>Después de la tragedia, el autor confesó que su intención no era quemar al chivo, sino llevar a su país un souvenir. De todas maneras, fue citado a presenciar un juicio contra él. La evaluación del juez falló con las siguientes palabras: “La verdad es que el chivo se construye para quemarlo. Señor Jones, usted está libre, pero no le vamos a devolver su encendedor”.</p>
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<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Entrevista a Mario Vargas Llosa</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jul 2011 16:04:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
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		<title>Edmundo Paz Soldán nos habla de &#8220;Norte&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 12 Apr 2011 17:12:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<title>Aprendiendo a leer en Cochabamba</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Dec 2010 15:54:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[premio]]></category>
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		<description><![CDATA[Fojas Cero Aprendiendo a leer en Cochabamba Por Marcelo Gonzales Yaksic “Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. &#8230; El paraíso de la infancia no es para mí [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/12/Mario-Vargas-Llosa-2.png"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/12/Mario-Vargas-Llosa-2.png" alt="" title="Mario Vargas Llosa 2" width="298" height="170" class="aligncenter size-full wp-image-3431" /></a></center><br />
<strong>Fojas Cero<br />
Aprendiendo a leer en Cochabamba<br />
Por Marcelo Gonzales Yaksic</strong></p>
<p>“Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. &#8230; El paraíso de la infancia no es para mí un mito literario sino una realidad que viví y gocé en la gran casa familiar de tres patios, en Cochabamba”. Así comenzó y discurrió el elogio a la lectura y la ficción que nos ofreció el escritor universal <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Vargas_Llosa">Mario Vargas Llosa</a>, a la hora de compensar el premio Nobel de Literatura del año 2010 que tan merecidamente ha recibido. De pronto todo el mundo ha buscado la ciudad de Cochabamba en el mapa para entender que hay lugares reales en la tierra que pueden ser considerados unos paraísos; y en cuyas espesuras se pueden generar cosas muy trascendentales en la vida de un ser humano cualquiera. Lo que sí debemos exaltar es en lo que se ha convertido Vargas Llosa después de pasar por las aulas del Colegio La Salle, sufriendo una metamorfosis que le ha permitido leer y escribir libros de tal calidad que le han valido un homenaje tan grande que nos enorgullece y levanta.</p>
<p>Pocas voces disonantes se escucharon muy lejos, casi imperceptibles, cuando Vargas Llosa aludió directamente a las dictaduras férreas de Cuba y Venezuela y algunas democracias falsas y populistas como las de Bolivia y Nicaragua, calificándolas de poco serias, y a sus líderes como propensos a hacer reír con sus dichos y sus hechos. Pero, sin ruborizarse el vicepresidente boliviano García Linera, afirmó el miércoles pasado que el escritor premiado, es un gran literato pero también es un político fracasado y “un ignorante en el ámbito de las ideologías políticas”. Es que a este nuestro dignatario de Estado le ha de sobrar el color rojo encendido en la cara para reconocer que el Premio Nobel dijo la verdad cuando afirmó que “una dictadura representa el mal absoluto para un país, una fuente de brutalidad y corrupción y de heridas profundas que tardan mucho en cerrar, envenenan su futuro y crean hábitos y prácticas malsanas que se prolongan a lo largo de las generaciones demorando la reconstrucción democrática.” Esta conclusión no puede ser producto de la ignorancia, y es precisamente la constatación real del camino que han elegido aquellos que están pretendiendo alejarnos de la libertad.</p>
<p>Escuchando o leyendo a Vargas Llosa, debemos compartir su lamento sobre la existencia de gobiernos democráticos que, como el boliviano, “en vez de dar el ejemplo, solidarizándose con quienes, como las Damas de Blanco en Cuba, los resistentes venezolanos, o Aung San Suu Kyi y Liu Xiaobo, que se enfrentan con temeridad a las dictaduras que sufren, se muestren a menudo complacientes no con ellos sino con sus verdugos.” Sólo tenemos que hacer un inventario de aquellos verdugos con los que el gobierno boliviano coquetea, sólo para emular los métodos represivos que estos utilizan sobre los valientes que “luchando por su libertad, también luchan por la nuestra.”</p>
<p>Es Cochabamba el paraíso que cobijó la niñez de un premio Nobel y aquí aprendió a leer, convirtiéndose en su salvación. Con esta ventaja comparativa tan motivadora, a los ciudadanos y ciudadanas de esta urbe se les ha inyectado las fuerzas necesarias para no dejarse intimidar por quienes quisieran “arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización”. Si para Vargas Llosa, al igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida; para nosotros deberían ser las armas más poderosas para defender “nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad,&#8230; derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible”. Todo sea en la ruta que nunca debemos abandonar, la de la libertad.</p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Prólogo a Extraño oficio de Javier Claure Covarrubias</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Dec 2010 13:29:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Prólogo a Extraño oficio de Javier Claure Covarrubias Por: Luis Andrade S. ”La poesía es un arma cargada de futuro”. Gabriel Celaya Extraño oficio constituye el segundo poemario de Javier Claure Covarrubias; el primero es Preámbulos y ausencias (Oruro, Bolivia, 2004) con prólogo de Alberto Guerra Gutiérrez, donde al autor marca los ejes temáticos y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/12/Extraño-oficio1.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/12/Extraño-oficio1.jpg" alt="" title="Extraño oficio1" width="227" height="364" class="aligncenter size-full wp-image-3410" /></a></center><br />
<strong>Prólogo a Extraño oficio de Javier Claure Covarrubias<br />
Por: Luis Andrade S.</strong></p>
<p><em>”La poesía es un arma cargada de futuro”.<br />
Gabriel Celaya</em></p>
<p><strong>Extraño oficio</strong> constituye el segundo poemario de Javier Claure Covarrubias; el primero es <strong>Preámbulos y ausencias</strong> (Oruro, Bolivia, 2004) con prólogo de Alberto Guerra Gutiérrez, donde al autor marca los ejes temáticos y formales de lo que después habría de ser su poesía, signada por el amor erótico, el compromiso social, la escritura sobre la escritura, el oficio de escribir y, por supuesto, la nostalgia hondamente sentida por su tierra natal, su país y su continente, en Suecia, allá en la legendaria península escandinava, donde reside hace ya muchos años.</p>
<p>En este nuevo poemario que Javier Claure nos ofrece, después de seis años de silencio, se advierte una notable reafirmación, un paso cualitativo, tanto en lo formal como en lo temático, de un lenguaje predominantemente coloquial, hacia un lenguaje figurativo, cargado de nuevas significaciones, sin caer, sin embargo, en un vacuo retoricismo esteticista e insustancial. La poesía de Claure es clara, transparente, libre de retorcimientos metafísicos, pero plena de resonancias y vitalidad expresiva y, sobre todo, fundamentalmente humana y esencial.</p>
<p>Poesía lírica, confesional, intimista si se quiere, pero también imaginativa, ingeniosa y perspicaz, dotada de ritmo y musicalidad, que no se mueve en ambigüedades y circunloquios; Claure sabe lo que quiere decir y lo dice, sin ambages, con una sencillez que trasunta una alta sensibilidad estética y espiritual, ajena a disquisiciones sentimentaloides, sentimentalistas y facilistas, propias de seres escindidos por una dolorosa angustia existencial, por un lamento oscuro y crepuscular: Javier Claure, por el contrario, apuesta por una exaltación vital, un “Canto a la vida”.</p>
<p>Así como transita por los caminos de la nostalgia y la ausencia, por el amor erótico, el compromiso social o las visiones urbanas, lo hace también por lo más profundo del universo lírico, tocando a momentos incluso lo religioso y el amor maternal. De ahí que en este libro, Javier nos revela definitivamente su indeclinable, irrenunciable vocación poética, de la cual él, bien lo sabe, no podrá sustraerse más, y que en cierta manera le obliga a asumir ese “extraño oficio” que, finalmente, se convierte  por obra del misterio en una razón de su ser, su vivir y su existir.</p>
<p>Quienes asumimos, por obra y gracia del destino, la predestinación o el llamado de la vocatio, ese noble y “extraño” oficio de escribir y, más aún poesía, sabemos con certeza lo arduo que significa la travesía de ese crucial ascenso hacia las más elevadas cumbres del espíritu, cuyos escarpados senderos sólo pueden ser remontados por quienes tienen la plena y absoluta convicción de que se trata de un acto de solidaridad humana, de un ascenso a la perfección, cuya cima se eleva muy por encima de las mezquindades y miserias humanas: desafío que Javier Claure ha decidido resueltamente asumir a partir de este segundo libro: <em>Alea jacta est</em>.<br />
<em>Santa Cruz, Bolivia, invierno de 2010</em></p>
<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>Total Eclipse &#8211; Rimbaud</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Nov 2010 20:53:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<title>Entrevista a Tonchy Antezana</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Nov 2010 15:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
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		<title>Un encuentro cercano con el desgarro narrativo</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Aug 2010 20:18:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Youtube]]></category>

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		<description><![CDATA[Un encuentro cercano con el desgarro narrativo Por: Christian J. Kanahuaty Se suele decir que la ficción, a veces, puede ser leída como un texto sociológico o, incluso, como uno histórico. Los libros, como las novelas, por su parte, se convierten en productos de consumo cultural que sirven para entretener a las personas. Pero ocurre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/08/te-veré-en-el-desayuno.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/08/te-veré-en-el-desayuno.jpg" alt="" title="te veré en el desayuno" width="264" height="400" class="aligncenter size-full wp-image-3135" /></a></center><br />
<strong>Un encuentro cercano con el desgarro narrativo<br />
Por: Christian J. Kanahuaty</strong> </p>
<p>Se suele decir que la <em>ficción</em>, a veces, puede ser leída como un texto sociológico o, incluso, como uno histórico. Los libros, como las novelas, por su parte, se convierten en productos de consumo cultural que sirven para entretener a las personas. Pero ocurre que no sólo es entretenimiento, sino, sobre todo, ‘desgarro’ como la novela <strong>¿Te veré en el desayuno?</strong> del mexicano Guillermo Fadanelli.  </p>
<p><a href="http://www.fadanelli.blogspot.com/">Fadanelli</a> cruza historias solitarias y tristes en un ambiente caótico: el Distrito Federal de México y no se entromete en la música, ni en el universo de las cantinas o de las pulquerías, como lo hizo magistralmente Roberto Bolaño en <strong>Los detectives salvajes</strong>; sino que se concentra en mundos periurbanos que no tienen más punto de contacto con el centro que el <em>smog</em>. Y así como el humo de los automóviles se va desplazando, el horror, la tristeza, los sueños infundados, van también recorriendo los horizontes de las periferias y es ahí donde Fadanelli encuentra a sus mejores y más entrañables personajes. Desde la dedicatoria se nos advierte:</p>
<p><em>“la siguiente es la historia de cuatro personas cuyas vidas no merecían haber formado parte de novela alguna”</em>. </p>
<p>Entonces, ¿para qué la escribe? y Fadanelli hará una mueca y dirá: </p>
<p><em>“Porque esas historias igual hay que contarlas, no se podría cerrar los ojos, son historias como otra cualquiera que uno puede ver mientras camina por Condesa o Tacubaya”. </em></p>
<p>Aunque es probable que más toscamente nos diga que la escribió: </p>
<p><em>“sólo por joder a unos cuantos remilgados”. </em></p>
<p>La novela cruza y enlaza la vida de cuatro personas: Cristina (prostituta), Ulíses (oficinista, contador de profesión), Adolfo (Veterinario) y Olivia (estudiante). No contaré detalles de cómo se conocen estas personas, sino la manera sutil en que Fadanelli habla de temas como religión, moral, cosas que se pueden comprar con dinero, sueños de juventud y formalidades profesionales, además de las vicisitudes del cuerpo en sus diálogos y en las reflexiones de los personajes. </p>
<p>Se trata de personas solitarias, ausentes del mundo y, a pesar de ello, de una compleja red de confusiones y azares que son posibles sólo en la medida en que la ciudad infinita tiene configuran un contorno imaginario: Los arrabales. </p>
<p>La periferia en esta novela de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guillermo_Fadanelli">Fadanelli </a>no sólo es el trasfondo donde van ocurriendo las cosas sino es lo único que sus personajes conocen como cierto. No es un personaje, es el espíritu de cada uno de ellos lo que importa. Y esa sensación que llevan por dentro hace que se encuentren con personas que portan el mismo sentimiento por dentro, que no es el vacío, sino la tristeza, pero no es una tristeza insondable, sino que tiene un nombre definido y por esa misma razón no se la nombra. </p>
<p>Pero no sólo es una novela donde el contexto se presenta como primordial, sino donde los personajes escapan de las páginas y se convierten en habitantes ya no de un mundo imaginario sino de uno real. Uno donde sin duda, a pesar de sus intentos, volverán a encontrarse. </p>
<p>La novela nos conduce a un destino triste y casi mítico. El lugar del descanso buscado, sin importar de qué esté cubierto. El lugar dónde no importa las cosas pequeñas sino los fines. Los personajes dejan de estar solos y han pagado un precio por ello y a veces se les olvida o se han conformado, pero a pesar de entregarse a ese destino otros aún están a punto de descubrir que la puerta por donde entraron no era la única que tenían a disposición. </p>
<p><strong>¿Te veré en el desayuno?</strong> es breve, fuerte, rápida y, sobre todo, <em>desgarradora</em>, como lo son las buenas novelas que se instalan como virus en la cabeza del lector por mucho tiempo. Es una novela que no se quiere terminar de leer y, que apenas uno lo hace, ya está pensando en la relectura. Pero eso resultaría imposible porque una tristeza tan grande no puede ser soportada otra vez. Fadanelli nos abre de nuevo una caja de Pandora donde los fantasmas de las cosas que no queremos nombrar se nos revelan y comienzan a revolotear en nuestra cabeza. </p>
<p>Fadanelli es un escritor atento al pulso de su ciudad y al sonido que ella emite por las madrugadas. </p>
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<p><em>Fuente: Ecdótica y Youtube</em></p>
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		<title>Yerba Mala de cartón</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Aug 2010 20:16:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><center><a href="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/08/yerba-mala-cartonera.jpg"><img src="http://www.ecdotica.com/wp-content/uploads/2010/08/yerba-mala-cartonera.jpg" alt="" title="yerba mala cartonera" width="303" height="168" class="aligncenter size-full wp-image-3131" /></a></center><br />
<strong>Yerba Mala de cartón<br />
Por: Mauricio Rodríguez</strong></p>
<p>Escribir sobre <a href="http://yerbamalacartonera.blogspot.com/">Yerba Mala Cartonera</a> es hablar de Aldo Medinacelli, de Claudia Michel, de Gabriel Llanos pero, sobre todo, de Crispín Portugal a quien no conocí y sólo tengo vagos recuerdos de él en plano medio, mirando la ciudad de El Alto (donde nació la Yerba Mala), de alguna fotografía o documental que vi el año pasado en la Feria del Libro. Me gustaría hablar de él, de su escritura, de los primeros intentos de publicación de cuentos dentro de tapas de cartón, de la feria 16 de julio, del suicidio, su suicidio, y ninguna nota de prensa, ningún obituario. No puedo hacerlo. Entonces: una gran parte de la historia de Yerba Mala se me escapa. Entonces: una gran parte de la historia de las cartoneras se me escapa. En cambio, diré lo que puedo decir, aunque es poco. </p>
<p>Yerba Mala Cartonera es publicaciones alternativas, es noche, es pubs, es un intento de ir en contra de lo establecido, de las grandes editoriales que en Bolivia no lo son porque un libro compite con una marraqueta (la marraqueta saca ventaja) y un escritor con el hambre, con el olvido, al final consigo mismo para dejar, de una vez por todas, esos humos alucinógenos de la literatura. En este ambiente nace Yerba Mala que empieza a publicar a jóvenes, sus primeros escritos, en algunos casos, experimentales. Y eso es Yerba Mala: publicaciones en cartón y fotocopia, artesanales, de no más de cien ejemplares; escritos, que son vendidos en tertulias, para consumidores que gustan de lo <em>underground</em>. Creo que algo más es Yerba Mala: un grito que se convierte en susurro, por las pocas voces que lo acompañan, un que dice “algo está mal en literatura boliviana, las editoriales no publican escritores jóvenes, desconocidos, la academia está encerrada en sus paredes y no promueven la crítica, no promueven la literatura, aún estamos encerrados en un provincialismo del cual debemos salir”. Tal vez Yerba Mala no sea eso, pero busca serlo.</p>
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<p><em>Fuente: Ecdótica</em></p>
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		<title>&#8220;La Odisea&#8221; del Teatro Los Andes</title>
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		<pubDate>Sun, 16 May 2010 16:31:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Paz Soldan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Youtube]]></category>

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		<description><![CDATA[Fuente: Youtube]]></description>
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<p><em>Fuente: Youtube</em></p>
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